No puedo hablaros del restaurante, porque sinceramente no lo he probado. El día que nos presentamos allí, el pasado jueves, resulta que era el día de descanso semanal. Maldita sea, no podían cerrar el lunes, como todos los museos. Pero tuvimos la fortuna de encontrar la tienda adyacente abierta.
Aunque coqueta, la tienda tiene un sinfín de productos de la tierra, todos artesanos, algunos ecológicos. Chocolates de todos los colores, sabores y % de cacao, miel de cualquier flor que se nos pueda ocurrir, vinos y, como no podía ser de otro modo, embutidos.

Aquí tenéis una muestra de los embutidos que ofrecen: de izquierda a derecha podéis ver butifarra de huevo, butifarra blanca y butifarra negra. Sobre la madera, unas lonchas de longaniza.
Además de estos productos tienen otros embutidos crudos curados como la longaniza de Vic, la longaniza achorizada, el chorizo ancho, el chorizo 'collaret', el fuet extra, la somaia extra o la catalana.
A estos se suman chacinas cocidas como 'el bisbe negre', 'el bisbe blanco' o el chicharrón.
Ya os he dicho que no tuve la oportunidad de entrar en el restaurante Fussimanya, que así es como se llama, pero no son pocos los que me han hablado muy bien de sus productos y también de sus raciones pantagruélicas. Aquí os dejo un enlace para que vayáis haciendo boca si tenéis la oportunidad de acercaros a este rincón gastronómico situado en la localidad barcelonesa de Tavérnoles, muy cerca de Vic.

servido por tapastrastapas
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Me considero un defensor acérrimo de los productos artesanos, sean quesos o, como en este caso, embutidos y chacinas. Cataluña es una región de gran tradición en la elaboración de embutidos, pero quizá es menos conocida la tradición de los embutidos de montaña, en este caso del Pirineo. Todos los años, como si fuera un ritual atávico, visitamos la feria medieval de Guimerà. Allí nos encontramos con unos amigos de hace años, Jordi y Mónica, pero también es una buena ocasión para comprar algunos quesos y algunos embutidos. Se ha convertido también en algo habitual adquirir algún producto de los charcuteros Badia, que tienen plaza en la localidad leridana de Tremp.
La Casa Badía continúa haciendo dos de los embutidos más típicos de la comarca del Pallars, el xolís, el rey de los embutidos de Lleida, y la girella, aunque también se puede encontrar en la cercana comarca de la Alta Ribagorça o en comarcas aragonesas del Pirineo. La girella es el único embutido que actualmente se elabora con menudillos de cordero, en cuya elaboración, . Aemás de la carne trinchada, arroz, huevos, pan, perejil y pimienta. Esa masa resultante se embute en la tripa de cordero previamente lavada y que, una vez cosida, se pone a hervir. La girella, un plato montañoso arcaico, se come acabada de cocer o frita, aunque también se puede acompañar con una buena salsa de setas o bolets.

Como ya habíamos comprado girella en otra ocasión, esta vez optamos por algo más clásico, la butifarra blanca, rellena de setas, y la butifarra negra. Ambas, combinadas sobre una buena rebanada de pan untada en tomate y aceite de oliva virgen extra, pueden ser un desayuno o una cena exquisitas.

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