El libro que destacaré hoy es un poco diferente de los que he comentado hasta ahora -he de reconocer que no con la periodicidad semanal deseada-. Se trata de El perfeccionista en la cocina, del gran escritor britanico Julian Barnes, editado en España por Anagrama.

Julian Barnes, aficionado tardío a los fogones, cuenta en esta exquisita obra sus divertidas experiencias y aventuras entre sartenes y cazuelas. Quien haya cocinado alguna vez sabe que entre la receta que aparece en un libro de cocina y el plato que uno ha preparado se puede abrir un abismo: lo primero con que se topa el cocinero aficionado son, sobre todo, las dudas.
Estas palabras, recogidas por el editor Jorge Herralde en la contraportada del libro, se podrían aplicar seguramente también a los lectores de recetas en algunas páginas blogs. Sólo espero que los lectores de este blog no se encuentren con este problema.
¿Cuán grande es una cebolla mediana? ¿Qué significa fuego medio? ¿Cuánto cabe en una pizca? Todo aquel para quien la cocina sea un hobby revivirá con este libro sus esforzados intentos, maldecirá los libros de cocina y sus ilustraciones a todo color, probará salsas y contemplará desolado un suflé despachurrado. Y repetirá agradecido la resignada consigna: esto no es un restaurante. Guarnecida con apetitosas ilustraciones, El perfeccionista en la cocina es una lectura desopilante que ninguno de los admiradores de Julian Barnes querrá perderse, ni tampoco aquellos que se hayan sentido derrotados alguna vez ante un libro de cocina. Como véis, mucho humor, buen humor del británico.





La carátula puede dar alguna luz del contenido del libro a través del siguiente texto: 




