Periódicamente comemos para cenar sandwich de jamón y queso, lo que en la comunidad en la que vivo, Cataluña, denominan 'bikinis'. El procedimiento es muy sencillo: dos lonchas de pan de molde y en el relleno una loncha de jamón york o dulce y otra de queso. Yo prefiero el queso enmental, aunque también me ha dado buen resultado el gruyere. Se untaba margarina o mantequilla por la parte exterior y se calentaba en una plancha especial para este tipo de bocadillos.

Pero ayer quise improvisar un nuevo gusto y textura, y añadí al jamón y el queso virutas de cebolla frita. El resultado ha sido estupendo porque se mezclan la dureza del jamón york, la untuosidad del queso y lo crujiente de la cebolla.

Otra de las variedades que probé es la mallorquina, en la que se sustituye el jamón dulce por unas lonchas de sobrasada. El resultado no es menos exquisito.