Tenía unas alcachofas desde hacía varios días y corrían el riesgo de acabar en la basura orgánica, más por desidia que por otra cosa. Pero al final he encontrado un hueco y he podido aprovecharlas, en este caso acompañadas de unas gambas que, para evitar trabajo de pelar, ya he comprado sin piel y congeladas en La Sirena.

Ingredientes:

  • 15-20 gambas peladas y tres o cuatro sin pelar
  • 8 alcachofas
  • un limón
  • tres dientes de ajo
  • 1 cebolla mediana
  • un vasito de vino blanco
  • aceite, pimentón, sal y pimienta

Se extraen los corazones de las alcachofas y los cortamos en cuartos. Sacamos la pelusilla que hay en el centro -con una cucharilla sale bastante bien- y rociamos con el limón para que no se oxiden. Los ponemos a hervir en una olla con un poco de sal.

En un mortero se machacan las cabezas y colas de las gambas enteras y se reservan. Seguidamente, en una sartén se rehogan la cebolla, los ajos, las cáscaras y cabezas de gambas machacadas, hasta que la cebolla esté transparente. Se añade a la sartén un vaso de agua y otro de vino blanco, con la sal, la pimienta y una cucharita de pimentón y se deja reducir esta salsa y que se evapore el alcohol del vino a fuego lento.

Finalmente, se escurren las alcachofas y se reservan.

Se sofríen un poco las gambas y se reservan

Pasamos por un chino todo el contenido caldoso de la sartén y obtendremos una jugosa salsa que incorporaremos al final a las gambas y las alcachofas. Lo mantenemos unos dos o tres minutos al fuego y el plato ya estará para servir.