En las últimas navidades descubrí la pasta de hojaldre, que he venido elaborando desde entonces con diferentes rellenos. Este fin de semana volví a probar una que tiene siempre mucho éxito, la pasta de hojaldre rellena con morcilla de arroz y un 'chevrette', un pequeño queso redonde de cabra.

Después de probar diferentes marcas me he decidido por la pasta de los supermercados Lidl, alabada por mi amigo Manel de Cuinar és generós, pero también por la Su de webos fritos y la Marisabel de bon profit.

El procedimiento no puede ser más sencillo, se extiende la pasta, se corta un rectángulo de un tamaño proporcional al relleno. Se colocan dos o tres rodajas de la morcilla de arroz -también podría ser de cebolla- y sobre ésta los trozos de queso de cabra -también podría ser queso de cabra de rulo-.

Se tapa como quien cierra un libro y apretando con los dedos o con un tenedor se sellan los bordes. Se colocan en una bandeja en la zona media del horno a una temperatura de 160-180 grados durante unos quince minutos o hasta que estén doraditos.