Aquí tenéis dos tapas de alcantarilla de una ciudad fantástica que se llama Florencia. Una ciudad con un pasado glorioso en el que el poder religioso y las grandes familias patricias y mecenas -llámese Médicis o Pitti- mantuvieron una dura pugna para mostrar ante el pueblo quién era el más poderoso durante el Renacimiento. Luego además es la ciudad de Leonardo, la ciudad del Arno, ese río furioso a veces que señorea bajo el Ponte Vecchio, curiosamente respetado por los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.