Hasta ahora sólo utilizaba el mascarpone para hacer tiramisú, una receta que ya incluiré en un artículo más adelante, pero últimamente, y gracias a otros blogs amigos, entre ellos el de Manel, me he aficionado a utilizarlo en otras aplicaciones culinarias. Me quedaba algo más de la mitad de una tarrina de mascarpone en la nevera y pensando en qué podría emplearla se me ocurrió que podría mezclarla con unas fresas.

El resultado es un mousse muy suave, dulzón y con ese ligero aroma de fresas que se mezcla con el sabor tan característico del mascarpone.

Para hacerlo sólo hay que lavar unas 6-8 fresas -depende del tamaño- con una tarrina de mascarpone y tres o cuatro cucharadas de azúcar moreno. Para presentarlo y quedar bien con los comensales se pueden colocar dos hojas de menta. ¡Viva el contraste de colores de la primavera!