Aquí os dejo hoy una tapa de alcantarilla de Montreal, una de las grandes ciudades de la región francófona de Québec, en Canadá. Ya sabéis esa rareza que la colonización ha dejado en Norteamérica, un territorio en el que se habla la lengua de Molière y que es un milagro que se haya conservado frente a la presión de su vecino del sur, Estados Unidos.
De todos modos, Québec no es el único territorio francófono de Norteamérica. Existe otro pequeño enclave, de hecho, dos islotes, Saint Pierre et Miquelon, que desde 1985 tiene estatuto de territorio de ultramar de la República Francesa, y en las que viven unas 5.000 personas.




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