EL PASTEL DE ESPERANZA
No, no se trata de un pastel para aligerar nuestra desesperanza. Es un pastel muy sencillo de hacer, resultón ante cualquier invitado y que podemos complicar todo lo que queramos simplemente añadiendo complementos o rellenos. Eso siempre a gusto del consumidor.
La receta nos la proporcionó Esperanza, un señora menuda, vivaz y todo energía que vive en Tudela, pero que regenta una casa rural, la Casa de la Abuela, en la localidad navarra de Cadreita, una pequeña población situada al pie del parque de las Bárdenas Reales y no muy lejos de un parque de atracciones de dimensiones humanas aunque de un sol de justicia en verano, que se llama Sendaviva.
Cada mañana Esperanza nos traía para desayunar bollería hecha por ella misma a primera hora de la mañana. De aquellos encuentros matutinos salió esta receta, y alguna más que ya incluiré otro día en un post. Este dulce, por ser el que más veces he hecho, quedó bautizado desde un principio como el Pastel de Esperanza. La forma de magdalena gigante de mi versión se debe al molde de silicona que utilizo, pero podéis probar en cualquier otro molde y de cualquier otra forma. Quedará igual de bien.
Para el pastel necesitamos:
- 3 huevos enteros
- 1 vaso de cristal de yogurt lleno aceite de oliva
- El mismo vaso lleno de leche entera o desnatada
- 200 grs de azúcar
- 200 grs de harina
- 1 sobre de levadura tipo Royal
Precalentamos el horno a 180 grados.
En un bol grande batimos los huevos con el azúcar, hasta que tenga un tono blanquecino. Añadimos la levadura, la leche y el aceite y batimos enérgicamente. Finalmente incorporamos la harina y mezclamos bien.
Colocamos la mezcla en un molde previamente untado de mantequilla y lo metemos en el horno, aunque tapado -con papel de aluminio, una tapa de cristal, el plato del microondas...- y así lo tenemos unos 20 minutos. Sacamos la tapa y lo dejamos unos 15 minutos más aproximadamente.
Naturalmente, estos tiempos son orientativos, pues dependen de la calibración del horno y de que realmente la temperatura sea la deseada. Para saber si está hecho, pincharemos con un cuchillo o un palillo y si sale seco quiere decir que estará en su punto.
En su versión más sencilla, cuando esté frío se espolvorea con un poco de azúcar glas y a comer.


