Para esta ensalada, utilizaremos varios tipos de lechuga: la clásica alargada, pero también podemos emplear la redonda iceberg, la tierna trocadero, así como una hojitas de rúcula, que acabarán de darle sabor. Para darle colorido, también podéis utilizar la hoja de roble. Todas estas se encuentran fácilmente en mercados y en supermercados.
Una vez cortadas las hojas las lavamos y pasamos por la centrifugadora para que queden bien secas. El que no tenga la centrifugadora, las puede escurrir bien apretándolas con las manos.
Colocamos las hojas de lechuga en una fuente o ensaladera amplia.
Cortamos una cebolla grande en gajos y las incorporamos a la fuente.
Seguidamente desmigajamos unos 75-100 grs de queso roquefort y un buen puñado de nueces desmenuzadas en trozos pequeños, que también introducimos en la fuente.
Salpimentamos el contenido de la fuente y añadimos un poco de aceite y una pizca de coriandro picado y mezclamos bien con las manos. El que tenga cierto escrúpulo para manipular con sus propias manos, tiene permiso para hacerlo con unas cucharas de madera.
Para elaborar el aliño cremoso necesitaremos:
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de crème fraiche o nata espesa
- 1 cucharada de vinagre
Mezclamos bien los ingredientes con una cuchara hasta que emulsione y rocíamos generosamente la ensalada. Al final podéis añadir también piñones o, como yo hice, pipas de calabaza.
El queso rochefort de esta receta es un queso que procede de la meseta de Causses, y en concreto del pueblo de Rochefort-sur-Soulzon, en el departamento francés de Aveyron, una zona en la que abundan las cuevas naturales en las que fermenta este queso, que es además el más antiguo de Francia, pues está documentada su elaboración desde antes del siglo XIV.




Victoria
23 mar 2011 | 08:47 PM
Una ensalada estupenda, me encanta!!! Voy a probarla hoy mismo. Saludos.
tapastrastapas
1 jun 2011 | 06:22 PM
Victoria, perdona el retraso en recomentarte. Gracias por tus ánimos y espero que te haya sido útil la ensalada.
Besos