Al escribir esta entrada, segunda del día, sólo quiero testimoniar que mi hija pequeña ha iniciado hoy un taller de cocina en el colegio para niños. Estaba tan contenta cuando ha vuelto a casa con las dos ensaladas que había hecho en esta actividad extraescolar, que le he prometido que le dedicaría un espacio, al tiempo que no puedo ocultar el orgullo de ver que la pasión por la cocina comienza a ser contagiosa en mi familia.

Las ensaladas no pueden ser más sencillas de hacer.

La primera es una mezcla de varios tipos de lechugas, manzanas a gajos, nueces y queso roquefort, todo bien mezclado y aderezado con sal, pimienta, abundante aceite de oliva virgen extra y vinagre balsámico.

La segunda, denominada comunmente ensalada caprese, combina los tomates con la mozzarella a trozos. Además del aceite y la sal, es importante condimentar la ensalada con un puñado generoso de orégano.