Esta semana le toca el turno a un libro muy práctico sobre una práctica culinaria que ha caído en desuso en nuestros hogares. Me estoy refiriendo a cocinar con olla a presión, también conocida como olla exprés. Un utensilio que en los hogares de hace 30-40 años ocupaba un lugar central como hoy pueda representar las thermomix o Mycook.

El libro en cuestión es La cocina de la olla a presión (Biblioteca Espiral de Alianza Editorial) y su autora es María Zarzalejos, con una larga experiencia en numerosos medios de comunicación dedicada a la gastronomía

Como la propia autora dice, en un mundo como el nuestro en el que cada vez tenemos menos tiempo para todo, incluida la comida, nos hemos entregado a la cultura del 'fast food', la cómida rápida que no siempre es la más sana.

Para conjugar esos dos factores, tener poco tiempo y la necesidad de comer más sano, no hay mejor invento que la olla a presión, que además no exige al usuario haber hecho cursillos acelerados ni ser un experto chef. Simplemente basta seguir los consejos del fabricante y los pasos que el libro recoge para cada receta, respetando los tiempos.

Zarzalejos ha hecho una selección de recetas tradicionales de toda la vida y todo tipo de platos que ayuden a configurar un menú diario: sopas, caldos, arroces, legumbres, verduras, setas y hortalizas, carnes, pescados, postres y conservas.

La autora especifica asimismo los tiempos de cocción según tengamos en casa una olla a presión convencional, la Magefesa de toda la vida con su válvula y su ruido característico, y la olla a presión rápida, que reduce los tiempos de cocción a la mitad.

Aunque el invento arranca de la descripción hecha en el siglo XVII por el físico y matemático anglofrancés Denis Papin, las ollas a presión no comenzaron a fabricarse hasta mediados del siglo XX, la supercocotte SEB (Societé d'Emboutissage de Bourgogne), un modelo del que se han vendido desde entonces más de 50 millones de unidades.

De las recetas propuestas por Zarzalejos he querido destacar la siguiente: