Continúo con el libro Todo el sabor de la India, que ya os comenté semanas atrás y con él sigo introduciendo a mi familia, especialmente a mis hijas en los secretos de esta cocina tan especiada. Puede parecer extraño, pero mi hija mayor, siempre más reacia a probar nuevos sabores, está encantada con esta cocina tan gustosa y que tantos colores aporta al paladar.

Para realizar este plato necesitaremos:

  • Dos o tres pechugas de pollo deshuesada y sin piel, que cortaremos en dados.
  • 3 tomates batidos o rallados.
  • 2 cebollas troceadas finas
  • 4 dientes de ajo machacados en el mortero.
  • 2 cucharadas de yogur natural y 2 cucharadas de nata para montar.
  • Media cucharadita de pimienta negra recién molida.
  • Media cucharadita de pimentón.
  • Un poco de pimentón picante o cayena en polvo (esto a gusto en función de si os gusta picante)
  • Un poco de canela molida.
  • Aceite de oliva, un poco de sal, 15 gramos de mantequilla
  • Una pizca de Garam masala

Comenzamos batiendo los tomates y los reservamos.

Salteamos y doramos un poco el pollo en una sartén.

Ponemos en un bol grande el ajo, la nata, la pimienta negra, el pimentón,  la cayena molida, la canela y una cucharada de aceite y lo mezclamos bien con ayuda de una cuchara.

En el mismo bol añadimos el pollo y removemos bien para que se mezclen bien los sabores con la carne. Lo tapamos y lo dejamos en la nevera unos 30 minutos.

En un wok calentamos un poco de aceite a fuego medio y freímos la cebolla durante unos 6 minutos o hasta que esté doradita. Echamos la sal y añadimos el puré de tomate y seguimos removiendo durante 3 minutos.

Tiramos al wok la mantequilla y cuando se ha disuelto añadimos el pollo con la salsa de maceración que teníamos en la nevera.

Cocemos a fuego lento durante otros diez minutos sin tapar y removiendo de vez en cuando.

Cuando veamos que el pollo ya está hecho por dentro, lo espolvoreamos con la mezcla Garam Masala y lo servimos caliente.

Para emplatar podéis acompañar el pollo con un flanecito de arroz y se puede adornar con unas hojas de cilantro o de perejil.