Las crêpes, probablemente una de las preparaciones más populares y conocidas en todo el mundo de la gastronomía francesa, son en realidad una modernización de un alimento ancestral, las tortitas, que encontramos en numerosas culturas de todo el mundo, desde Sudamérica hasta África, desde Oriente a los territorios árabes. Y esto es así, porque seguramente es una de las primeras preparaciones que los humanos del Neolítico aprendieron una vez domesticado el grano.

El origen de las crêpes suzette es confuso, aunque el más difundido es este que recoge la wikipedia:

La historia más difundida sobre el origen de la crêpe suzette cuenta que Eduardo cuando aún era Príncipe de Gales, frecuentemente pasaba el invierno en la Costa Azul francesa, y un día en compañía de un grupo de personas fueron a comer. Mientras el maitre preparaba las crêpes para el postre, se derramó e incendió por descuido el licor de mandarina que había cerca. El asustado maitre probó el resultado y tenía buen sabor, por lo que animosamente, las sirvió dobladas dos veces y las presentó como nueva creación; el Príncipe de Gales quedó entusiasmado y aunque el maitre las bautizó como "Crêpe Princesse", el príncipe decidió que se llamaran en honor de la niña de uno de los acompañantes, cuyo nombre era Suzette.

Para hacer un número indeterminado de crêpes necesitaremos:

  • Unos 200 grs de harina
  • 50 grs de azúcar
  • 2 huevos
  • 6 dl de leche
  • 50 grs de mantequilla derretida

Una vez mezclados los ingredientes, dejamos esta masa líquida reposar media hora y posteriormente tiramos cantidades suficientes para cubrir el culo de una sartén antiadherente o de una plancha especial para crêpes previamente untada con mantequilla -normalmente algo menos de un cucharón-.

Para continuar la receta nos hará falta:

  • El zumo de una naranja
  • Un limón
  • Un chorrito de orujo o anís
  • 75 grs de azúcar

Cuando tengamos todas las crêpes hechas, en la misma sartén a fuego bajo caramelizamos el azúcar con el zumo de la naranja, el zumo y la piel del limón y la mitad del orujo/anís o cualquier otro licor que os apetezca. Añadimos la mantequilla y removemos hasta que se derrita.

Doblamos cuatro crêpes dos veces por la mitad, de tal manera que nos quedarán cuartro cuartos y los introducimos en la sartén con la salsa que habíamos preparado antes. Calentamos durante uno o dos minutos a fuego fuerte. Las regamos con la otra mitad del licor calentado, flambeamos y ya las podemos servir.

Os sugiero que al emplatar añadáis un poco de nata. Quedarán todavía más buenas.