Soy un amante del queso, no lo puedo evitar, y ademas he tenido la suerte de vivir en una region, en un pais, en el que hay abundantes quesos, abundantes quesos artesanales y ecologicos. Por mi situacion, Barcelona, tambien visito frecuentemente Francia, otra de las patrias del queso.

Por esa razon, en los encuentros con amigos que tenemos en casa, como el que tuvimos con Virginia, Eva y Marianne, el queso no podia faltar. Para aquella ocasion escogi dos quesos franceses, que habia comprado en una reciente visita a Ceret, pero que podeis encontrar en muchos supermercados.

Se trata de Reblochon, un queso tirando a suntuoso, y el Cantal, un queso de pasta dura con un sabor muy especial.

El Queso Cantal procede de la region francesa de Auvergne y dicen los entendidos que, con mas de 2.000 anos de antiguedad, se trata del queso mas antiguo que existe. Su aroma es perfumado ya que esta elaborado con leche de vaca cruda, por lo cual es muy indicado para los mas jovenes de la casa, pues conserva todas las propiedades de la leche.

Segun recoge la Wikipedia, ya Plinio el Viejo mencionaba este queso regional. Su creación se debe a unas determinadas circunstancias: la Haute Auvergne es una región fértil pero, en invierno, es de difícil acceso. Para poder utilizar la producción de leche durante este período y para disponer de alimentos en invierno, hizo falta fabricar un queso que pudiera conservarse durante mucho tiempo. Fue entonces cuando el Cantal empezó a ser moneda de cambio con las otras regiones del Sur de Francia.

El queso de cantal permite la elaboración de diversas recetas regionales, especialmente la truffade y el aligot, así como el "hojaldrado al cantal" y las "crepes al cantal". Cortado en cubitos, se incorpora a las ensaladas.

El otro queso, el Reblonchon, procede de la region de la Saboya y su nombre procede de un término saboyardo re-blocher que significaba en el siglo XVI "agarrar la ubre de la vaca una segunda vez". La tradición dice que los agricultores del macizo hacían una primera trata para con el propietario de las vacas (en general las Abadías) y una segunda trata, una vez caída la noche, por su propia cuenta. Los campesinos evitaban así pagar un impuesto demasiado alto, basado en la cantidad de leche producida.

El Reblochon tiene un gusto de avellana que permanece en boca después de haber probado su pasta flexible y consistente. Entre otras preparaciones, se utiliza para la elaboración del tartiflette, y para su ingesta es mejor dejarlo fuera de la nevera unas dos horas antes.