En los meses calurosos del verano, las ensaladas frescas resultan especialmente apetitosas, pero el calor, que tanto nos gusta para remojarnos en la playa o la piscina, se puede volver nuestro principal enemigo en la cocina si no tomamos suficientes precauciones, especialmente con aquellas salsas que entre sus componentes tienen el huevo.

Uno de los platos más típicos del verano, que tan pronto está en las barras de los bares de tapeo de la costa como en los campings o en las reuniones familiares dominicales en el campo es la renombrada ensaladilla rusa.

La wikipedia arroja alguna luz sobre el origen de esta curiosa ensalada: Su origen es realmente ruso (Салат Оливье) y fue inventada en la década de 1860 por Lucien Olivier, chef del Restaurante Hermitage (Эрмитаж), uno de los restaurantes más conocidos de Moscú que hizo de este plato su seña de identidad.

La versión original se servía fría y llevaba una especie de vinagreta, y en muchos países es conocida como ensalada Olivier, en honor a su inventor. Los ingredientes que empleaba la receta original de Olivier eran caros, entre ellos la carne de venado, y su composición así como su preparación eran un secreto oculto tanto por Olivier como por la familia que regentaba el Hermitage.

Cuando el Hermitage cerró en 1905, la receta original se perdió, siendo imposible reproducirla hoy en día debido a la inexistencia de documento o receta que describa su elaboración exacta, pero el plato trascendió más allá de los Urales y se expandió a Ucrania donde se le agregaron ingredientes más baratos tales como guisantes tiernos y pepinos encurtidos y el venado fue sustituido por pollo. Actualmente es uno de los platos que más se consumen en Rusia, continúa la conocida enciclopedia de Internet. El plato tiene diferentes variantes y en la actualidad su nacionalidad ha trascendido hasta el punto de que son muy populares versiones más mediterráneas en España o en el Cono Sur latinoamericano.

Toda ensaladilla rusa que se precie tiene entre sus ingredientes varias patatas peladas, cortadas a dados y hervidas;  una o dos zanahorias peladas, hervidas y cortadas en cilindros; guisantes hervidos; una lata de atún y olivas sin hueso. A esta base se le pueden añadir pimientos hervidos y cortados en tiras, pepinillos y una salsa mayonesa. En la salsa mayonesa radican los peligros de salmonelosis y de gastroenteritis. Con la idea de eliminar este riesgo y de probar nuevos sabores, se me ha ocurrido mezclar todos los ingredientes con salsa pesto ya preparada que tenía en la nevera y el resultado, debo decir, ha sido óptimo. A mi mujer, que normalmente no es muy fan de la clásica ensaladilla rusa con mayonesa, le ha encantado esta variante. He añadido además unos tacos de queso manchego semi, que también le ha dado al conjunto un cierto aroma y una textura diferente a las hortalizas.

La alternativa a la mayonesa clásica 'de riesgo' es una mayonesa montada con leche en lugar de huevos, o en su versión vegetariana con leche de soja.