Me considero un defensor acérrimo de los productos artesanos, sean quesos o, como en este caso, embutidos y chacinas. Cataluña es una región de gran tradición en la elaboración de embutidos, pero quizá es menos conocida la tradición de los embutidos de montaña, en este caso del Pirineo. Todos los años, como si fuera un ritual atávico, visitamos la feria medieval de Guimerà. Allí nos encontramos con unos amigos de hace años, Jordi y Mónica, pero también es una buena ocasión para comprar algunos quesos y algunos embutidos. Se ha convertido también en algo habitual adquirir algún producto de los charcuteros Badia, que tienen plaza en la localidad leridana de Tremp.
La Casa Badía continúa haciendo dos de los embutidos más típicos de la comarca del Pallars, el xolís, el rey de los embutidos de Lleida, y la girella, aunque también se puede encontrar en la cercana comarca de la Alta Ribagorça o en comarcas aragonesas del Pirineo. La girella es el único embutido que actualmente se elabora con menudillos de cordero, en cuya elaboración, . Aemás de la carne trinchada, arroz, huevos, pan, perejil y pimienta. Esa masa resultante se embute en la tripa de cordero previamente lavada y que, una vez cosida, se pone a hervir. La girella, un plato montañoso arcaico, se come acabada de cocer o frita, aunque también se puede acompañar con una buena salsa de setas o bolets.

Como ya habíamos comprado girella en otra ocasión, esta vez optamos por algo más clásico, la butifarra blanca, rellena de setas, y la butifarra negra. Ambas, combinadas sobre una buena rebanada de pan untada en tomate y aceite de oliva virgen extra, pueden ser un desayuno o una cena exquisitas.




manel
19 ago 2009 | 11:27 PM
jose, veig que aprofiteu bé les vacances i no desaprofiteu cap ocasió de gaudir dels productes de la terra. seguiu així.
fins a la tornada
Bambino
7 mar 2010 | 12:01 PM
Hola.
Hace unos años probé la girella. Fue en un rstaurante de Pont de Suert.
Cuando voy a comer por pueblos, antes de pedir, tengo la costumbre de informarme si hay algo que sea representativo de la tierra. En aquella ocasión me ofrecieron la girella advirtiéndome previamente de que no me gustaría. De hecho me costó mucho convencer a la camarera de que me la sirviera. Insistió hasta no poder más en que pidiera otra cosa más "normal" aduciendo que la girella solo les gusta a "ellos".
Cuando, al final, la tuve delante comprobé que la habían cocinado con tomate. Desconozco si tal receta es muy ortodoxa o no pero así fue.
Al probarla comprendí el recelo de aquella mujer. No puedo decir que no me gustase porque sería faltar a la verdad pero tanto por el sabor como por la textura comprendí inmediatamente que me hallaba ante algo fuera de lo normal o, para ser más exacto, de lo que hasta entonces tenía yo por normal.
Tengo ganas de volver a comerla porque creo que el gusto es una mera cuestión de costumbre y voluntad.
Saludos.
tapastrastapas
9 mar 2010 | 07:42 PM
Bambino, tienes toda la razón cuando dices que el gusto se puede educar. Y eso es algo que he podido constatar con mis hijas y con mi mujer. Lo que durante un tiempo no nos gustaba, lo probamos un día y de repente nos acaba gustando sencillamente porque lo hemos probado con una salsa diferente o vete tú a saber.