Sí, os aseguro que es un Gouda, aunque tenga este aspecto diferente. Diferente por decir algo, porque algunos me han llegado a decir que parecía asqueroso.

Estamos acostumbrados al coler amarillento del queso, y por eso ver un queso verdoso engaña nuestros sentidos, pero os puedo asegurar que, conservando la textura del gouda tradicional, tiene un ligero toque de pesto por la albahaca.

El gouda tradicional es un queso amarillento holandés cuyo nombre se debe a la ciudad de Gouda. Se elabora a partir de leche de vaca pasteurizada procesada y recalentada hasta que los cuajos se separan del suero. Aproximadamente el diez por ciento de la mezcla son cuajos, los cuales son presionados dentro de moldes circulares durante un par de horas, nos explica la wikipedia.

Enseguida, el queso es impregnado en salmuera que le da una corteza peculiar y enriquece su sabor. Después de que la sal es absorbida, se seca el queso durante un par de días antes de ser recubierto para impedir que se seque del todo.

Hasta ahora había encontrado goudas con sabor ahumado, con trozos de jamón o con cominos, pero este Gouda con sabor a albahaca era nuevo. Lo encontré en un Carrefour de Barcelona.