La broma del título no me pertenece y como es de bien nacidos ser agradecidos debo decir de antemano que he adaptado esta receta directamente de un libro que ya comenté aquí, Chocolate moderno, de Pedro Álvarez y su equipo de Pancracio.

Quiero dedicar esta receta a los chocoloadictos, que los hay y muchos, y en especial, a un joven adolescente, Alex, hijo de nuestros buenos amigos Josep y Montse, quien me pidió hace poco una receta de esta tarta sublime de la reposteria internacional, porque no había encontrado en Internet una receta fácil.

Debo decir que la Tarta Sacher no es complicada, aunque sí laboriosa, y en mi familia, incluso algún excéptico sobre la idoneidad de rellenar un bizcocho tan bueno con mermelada, al final acabó aceptando que la combinación es perfecta.

La tarta en cuestión tiene en su elaboración tres partes bien diferenciadas: la base del bizcocho, el almíbar con el que mojamos este bizcocho y finalmente la cobertura de chocolate.

PARA EL BIZCOCHO necesitamos:

  • 150 grs de chocolate negro (70% de cacao)
  • 120 grs de harina tamizada
  • 150 grs de azúcar
  • 100 grs de mantequilla
  • 4 huevos (separadas yemas y claras)
  • 1 cucharadita de levadura tipo Royal

Derretimos el chocolate negro y la mantequilla en el microondas durante un minuto.

Batimos las yemas con la mitad del azúcar en un bol y añadimos el chocolate y la mantequilla fundidos (no deben estar desechos ni quemados) y seguimos batiendo.

Añadimos a todo la harina tamizada y la levadura. Montamos las claras a punto de nieve y lo mezclamos todo con movimientos envolventes.

Introducimos toda la mezcla en un molde previamente engrasado con mantequilla y horneamos a 180 grados durante unos 20-25 minutos.

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PARA EL ALMÍBAR nos hacen falta:

  • 100 grs de azúcar
  • 1 vaso pequeño de agua
  • un chorrito de licor -yo utilicé Baileys, aunque esto es opcional-

Calentamos en un cazo el azúcar, el agua y el licor y hervimos este caldo durante unos 4 minutos.

Partimos en dos mitades el bizcocho anterior y empapamos el almíbar en las partes interiores del bizcocho. A continuación, untamos con mermelada -el sabor va a gusto de cada uno, aunque el original era de albaricoque, pero yo utilicé mermelada casera propia de los melocotones que recogí en el huerto este verano-.

Juntamos las dos mitades, quedando la mermelada en la parte del medio.

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PARA LA COBERTURA utilizamos:

  • 130 grs de chocolate negro
  • 130 ml de nata líquida para montar
  • 75 grs de mantequilla

En un cazo calentamos hasta que hierva la nata. Apagamos el fuego y añadimos el chocolate negro troceado y la mantequilla, y removemos con una espátula de silicona o una cuchara de madera hasta que quede bien mezclado.

Untamos con esta pasta y con ayuda de la espátula o de un cuchillo de hoja ancha la parte superior del bizcocho y el borde. Si la parte del borde se cae, podemos refrigerar un poco la tarta y a continuación seguir untando.

Es preferible guarda este pastel en la nevera, pero se debe sacar un poco antes de consumirlo, para que no esté tan frío.

La tarta Sacher o Sachertorte, como se denomina en alemán, constituye una de las cumbres de la reposteria austríaca. Fue inventada, leo en Wikipedia, en 1832 por Franz Sacher,  entonces joven aprendiz de repostería, para deleitar a un selecto grupo de invitados del príncipe Klemens Wenzel von Metternich. Tras pasar 16 años trabajando en Bratislava y Budapest, Sacher volvió a Viena y abrió una tienda de delicatessen y vinos. Eduard, el hijo mayor de Franz Sacher, fue aprendiz de repostero en la confitería vienesa Demel. Allí empezó a confeccionar la tarta de su padre en la forma que hoy se conoce. En 1876 fundó el Hotel Sacher, todavía hoy existente, y comenzó a vender la Sachertorte. Tras la muerte de Eduard Sacher, su esposa Anna continuó regentando el hotel.

Variantes de esta receta encontraréis en muchos sitios en Internet, pero de todos me quedo con la que propone Mercè en su blog Cuina per llaminers, que los propios comentarios de los lectores enriquece con nuevas variaciones, especialmente en relación al glaseado que cubre el pastel.