Este aperitivo, que bien podría ser un acompañamiento para unas carnes a la brasa, es una delicia y no puede ser más fácil de hacer. Este fin de semana, vinieron a casa nuestros buenos amigos Xavi y Concha, y Armando y Anna, con sus respectivas hijas. Las buenas temperaturas que tenemos todavía -no nos engañemos, son los últimos coletazos del verano- me llevó a hacer una barbacoa en toda regla y en esta ocasión seguí los consejos de Jamie Oliver tanto en la serie televisiva En casa de Jamie Oliver, como en su libro homónimo, y en concreto el capítulo dedicado a la Barbacoa.

A modo de anticipo de lo que comimos en ese opíparo almuerzo, os presento estas cebollas al vapor hechas en la misma barbacoa.

Para su realización sólo necesitamos 4-6 cebollas medianas (en función de los comensales), unas ramitas de romero fresco y mantequilla.

Cogemos las cebollas con la piel y les hacemos dos cortes de unos dos centímetros en la parte superior en forma de cruz.

En el corte colocamos un trocito de mantequilla y encima un trozo de rama de romero. Envolvemos la cebolla en papel de aluminio y la tiramos a la brasa directamente, procurando que reciba el calor. Normalmente, será suficiente con unos 5 minutos para que se cueza y quede blandita.

Cuando la vayamos a comer, retiramos la piel exterior, que normalmente estará más asada y el interior puedo aseguraros que está super dulce. Rociamos en el plato con un poco de sal y aceite de oliva virgen extra y a comer.

Naturalmente, este aperitivo también lo podéis asar en el horno convencional y con unos 6-8 minutos a 180 grados creo que será suficiente.

Esta es mi segunda aportación al HEMC 37 de este mes, dedicado a los aperitivos.