Éste es un postre refrescante, no sólo por el queso fresco, sino, sobre todo, por la piña, una fruta tropical que proporciona a nuestra boca un aire fresco. Su elaboración no puede ser más sencilla.

Necesitamos una piña natural, un plátano, una tarrina de queso fresco, unos 50 gramos de azúcar y un poco de canela.

Retiramos la corteza de la piña y sacamos la parte central de la pulpa, que es más dura. Troceamos la piña en aros y éstos a su vez en trozos más pequeños.

Pelamos y partimos en rodajas el plátano.

En un bol, mezclamos la fruta con una tarrina de queso fresco, mezclamos a continuación el azúcar para que pierda un poco la acidez y espolvoreamos con canela.

Sobre el queso fresco a utilizar, yo compré el de la marca Hacendado, de los supermercados Mercadona, que es el más parecido al que yo llamo "queso francés", habitual en los supermercados franceses. Tienen la versión light y la versión 20% de materia grasa. Podéis escoger a vuestro gusto.

Si no lo encontráis, también podéis recurrir a las tarrinas Quark  de Danone o la crème fraîche de President. El resultado será muy parecido.