Leo en wikipedia que la focaccia (‘hogaza’ en italiano) es una especie de pan plano cubierto con especias y otros productos alimenticios. Se trata de un plato muy tradicional de la cocina italiana, que se podría decir que es el alter ego de la pizza. Si la pizza nació en el sur, la focaccia sería como su versión en el norte de Italia.
La receta básica de este plato se cree que procede de los antiguos etruscos o de la Grecia clásica, pero hoy es una delicia muy popular de la gastronomía de Liguria, donde en ligur es denominada fûgassa. La especialidad local denominada focaccia con formaggio (con queso) se elabora frecuentemente en Recco, localidad cercana a Génova.
Para esta preparación he recurrido a la versión adaptada del libro 365 recetas de pan, de Anne Sheasby, que en su día hizo mi amiga Eva de Ma petite boulangerie.
Para su realización necesitamos los siguientes ingredientes:
- 240 ml de agua
- Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada sopera colmada de azúcar
- 450 grs de harina de fuerza
- 1 sobre de levadura de panadería maizena o 2 cucharaditas de levadura seca
- 3 cucharadas soperas de queso grana padano rallado
- Una pizca generosa de orégano
Introducimos en la panificadora todos los ingredientes en el mismo orden, a excepción del queso y el orégano, que los mezclamos previamente con la harina. Conectamos en la panificadora el programa de amasado/masas levadas y lo dejamos hasta que se acabe (aproximadamente 1 hora y media).
En una bandeja colocamos una hoja de papel de horno y sobre ella extendemos la masa de focaccia dejando un grosor de un centímetro más o menos. Presionamos con la punta de los dedos la superficie hasta que quede como en la foto de abajo.
A continuación, dejamos reposar la masa durante unos 30 minutos a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo, rociamos generosamente con el aceite de oliva virgen extra y la sal. Con el pulverizador, echamos agua sobre la masa y volvemos a trabajarla con la punta de los dedos.
Precalentamos el horno a 200 grados y horneamos la focaccia durante unos 20-25 minutos o hasta que veamos que está doradita. Mejor que no esté muy tostada porque entonces, para mi gusto, después está muy dura, como si fuera una coca de vidre. Antes de comerla, la dejamos reposar sobre una rejilla unos minutos y la podemos comer tibia o fría.
En el momento de emplatar, podemos volverla a rociar con aceite de oliva virgen extra y espolvorear con un poco de orégano.




Manuel
18 nov 2009 | 01:41 PM
Hola.-
He tenido el enorme placer de descubrir este espacio y con atrevimiento me he colado, pidiendo de ante mano disculpas. Y al mismo tiempo te pido permiso para hacer referncia a tu espacio en mi blog.
un saludo
tapastrastapas
20 nov 2009 | 12:25 AM
Naturalmente, Manuel serás bienvenido siempre que quieras. Ya sabes, desde ya ésta es tu casa para lo que necesites. Ya viste, que entre mis enlaces ya tenía La Puchera de Cantabria. Hasta pronto y un saludo muy sincero desde estos fogones.
eva
23 nov 2009 | 09:04 AM
Hola Jose! te ha quedado de lujo. Si te salen los panes mejor que a mi!
bs!
Eva