Siempre que voy por trabajo o por vacaciones a un lugar una de las cosas que siempre procuro comprar es algún libro de la historia local, que pueda leer, es decir que esté en alguna de las lenguas que conozco o que entiendo, y algún libro de gastronomía de la zona o del país.
Recientemente hice un viaje a Austria con un escritor sevillano, Andrés Pérez Domínguez, un gran escritor y mejor persona. Con él y con mi amiga Susana y con un grupo de colegas fuimos a Linz y al campo de concentración de Mauthausen, donde ninguno pudo contener la respiración ni la emoción, especialmente en la empinada escalera que subía desde la cantera hasta la parte más alta del campo. Allí, bajo aquellos escalones se dice que hay la sangre de los 7.500 republicanos españoles que fueron deportados a Mauthausen.
En homenaje a aquellos españoles que sufrieron la derrota en la Guerra Civil española y luego la derrota en la Segunda Guerra Mundial he incluido esta foto, en la que aparece el monumento a los republicanos españoles muertos en Mauthausen.
Volviendo a la gastronomía, he querido reseñaros esta miniatura que encontré en una tienda de souvenirs de Linz, en plena Plaza Mayor, la plaza más grande de toda Austria, la misma en la que Hitler declaró el Anchsluss, la anexión de Austria, un día antes que en Viena, ante la entusiasta recepción de 65.000 austríacos.
De todas las recetas que incluye el libro he destacado una de la zona del Tirol:




Andrés Pérez Domínguez
9 dic 2009 | 08:56 PM
Querido Jose: da gusto verse mencionado en un blog tan sabroso como este.
El viaje a Linz y Mauthausen ha sido una gran experiencia. Un abrazo grande,