Este pastel de pasta de hojaldre -sigo utilizando la del Lidl, porque es la mejor para mi gusto- es sencillo de hacer y os resolverá un aperitivo improvisado o un primer plato con poco tiempo para la elaboración. En mi caso aproveché además las morcillas que me han traido mis padres de Granada.

Sencillamente necesitamos: pasta de hojaldre, una morcilla de cebolla y una manzana.

Cortamos la morcilla por la mitad y la manzana en gajos.

Extendemos un trozo suficientemente grande de la pasta de hojaldre en una superficie lisa. Colocamos encima una mitad de morcilla  y sobre ésta unos cuantos gajos de manzana. Sellamos bien la pasta y la ponemos en una placa de horno o en una bandeja.

Introducimos en el horno precalentado a 200 grados y horneamos los pasteles de hojaldre durante unos 10-12 minutos. Si vemos que por encima no se doran, podemos encender el gratinador.