La mejor manera de recordar a nuestros familiares o amigos desaparecidos es hablando de ellos o, como en este caso, haciendo algo que en vida nos enseñaron. Es la mejor manera de mantenerlos vivos. Eso mismo se aplica normalmente al arte y de hecho es como si Goya, Velázquez o Rembrandt estuvieran todavía vivos entre nosotros.
Esta receta del Apfelstrudel está inspirada en la que recogió Josefina González, a su vez homenaje a su suegra Magdalena Buchner, una mujer del Tirol austríaco. Por eso, esta receta va por usted, señora Buchner.
Para su realización necesitaremos:
- Pasta brisé o de hojaldre del Lidl
- Unos 90 grs de mantequilla
- 7-8 manzanas
- 60 grs de pan rallado
- 80 grs de azúcar
- 1 cucharada de canela
En la receta original también había pasas sultanas y una cucharada de ron negro austríaco (Stroh Rum).
Mi aportación a esta receta es que en lugar de poner los trozos de manzana enteros, yo he preferido rallarlos. Naturalmente, podéis hacerlo como queráis.
Primero extendemos una placa de pasta brisé rectangular de unos 20-25 centímetros sobre la superficie de trabajo.
En una sartén calentamos 3/4 partes de la mantequilla y doramos la mayor parte del pan rallado. Apagamos el fuego. En la misma sartén mezclamos con el azúcar-canela y las manzanas ralladas. La mezcla resultante la ponemos en un extremo de la placa de pasta brisé y enrollamos y cerramos. Pintamos con la mantequilla restante la superficie.
Precalentamos el horno a unos 180 grados y horneamos entre 20-30 minutos.
Según wikipedia, el Apfelstrudel servía en la antigüedad como un alimento para la gente pobre. Sus raíces se sitúan en en el árabe y armenio Baklava, y su receta pudo haber provenido de los soldados jenízaros del Imperio Otomano que, tras la conquista de Bizancio en 1453 sobre los Balcanes, se dirigieron hacia Viena.
La cocina vienesa desarrolló este postre y lo refinó hasta llegar a ser lo que conocemos hoy en día. El éxito de este postre hizo que posteriormente su receta se popularizara en todos los países del antiguo Imperio Austrohúngaro y por eso es un postre muy común en muchos lugares de Alemania.




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