Una de las preocupaciones de los padres, me parece que la inmensa mayoría, es que nuestros hijos coman de todo, y en ese todo, de manera especial que coman verdura. La verdura va muy bien para nuestra salud, para ingerir la fibra tan necesaria en nuestra dieta equilibrada.

Debo confesar que nunca había probado el brócoli, pero cuando vi esta receta en el libro Escuela de Cocina de Jamie Oliver pensé que sería una oportunidad para estrenarme con esta verdura a la que atribuía mejor presencia que gusto.

Cuando me comí el plato de brócoli la sorpresa fue mayúscula y viene a demostrar que la verdura puede resultarnos agradable si la presentamos con un buen vestido, en este caso con una alegre salsa.

Para este plato necesitamos:

  • un brócoli

Para la salsa:

  • una guindilla roja picada fina y sin las semillas
  • un trozo del tamaño del pulgar de jenjibre fresco
  • un diente de ajo
  • 1 cucharada sopera de aceite de sésamo -se puede sustituir por girasol-
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada sopera de salsa de soja
  • el zumo de un limón o de una lima
  • Sal y pimienta negra recién molida

Ponemos una olla con agua y un poco de sal a hervir. Cuando hierva el agua, colocamos encima, sin que toque el agua, un colador con las flores de brócoli cortadas en pequeños trozos y lo tapamos con una tapa o papel de aluminio. Dejamos que se cueza al vapor durante unos 10 minutos o hasta que veamos que el brócoli está blando sin que se deshaga.

En paralelo, preparamos el aliño que aderezará el brócoli: quitamos las semillas de la guindilla y la partimos en trozos muy pequeños y la echamos en un bol.

Añadimos el aceite de sésamo (o girasol), el aceite de oliva, la salsa de soja y el zumo de limón y lo removemos bien. Salpimentamos.

Cuando el brócoli ya esté en su punto lo colocamos en un plato y vertemos sobre él el aliño. Removemos cuidadosamente para que se impregne bien con los sabores de la salsa. Se puede comer frío, templado o caliente. Es un plato apto para vegetarianos.