Jamie Oliver promete que esta receta se puede hacer en 12 minutos. Da igual si la hacéis en 20, 25 o media hora. Lo importante, creo yo, es que se trata de una receta fácil de hacer y que no requiere demasiada preparación.

Se podría decir que nos encontramos ante una nueva versión del popular cóctel de gambas, tan utilizado en bodas, bautizos y comuniones, pero os garantizo que con este cóctel triunfaréis, porque nada tiene que ver con aquel insípido cóctel, normalmente atiborrado hasta arriba de mayonesa.

Para este plato necesitamos:

  • 1 aguacate un poco maduro
  • 1 manojo de berros o rúcula
  • harina para rebozar
  • Unos 20 langostinos grandes pelados -yo utilicé los congelados de la Sirena-
  • aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita generosa de pimentón dulce
  • aceite de oliva virgen extra

Con un cuchillo cortamos por la mitad el aguacate alrededor del hueso central. Cuando tengamos las dos mitades, retiramos el hueso, y con ayuda de una cuchara extraemos la pulpa y las reservamos.

En un bol echamos la harina y rebozamos los langostinos.

En una sartén calentamos una cucharada de aceite de oliva y en el aceite doramos los ajos cortados en trozos pequeños y, seguidamente, sofreímos los langostinos rebozados en la harina.

Después de darles unas vueltas, echamos encima el pimentón, un pizca de sal y pimienta negra recién molida. Seguimos removiendo para que queden doraditos de manera uniforme.

A la hora de emplatar, repartimos los langostinos, los trozos de aguacate y los berros o rúcula. Lo rocíamos todo generosamente con aceite de oliva virgen extra y un poco de pimentón.

Este plato se puede -casi debería decir que se debe- acompañar con una salsa rosa a la antigua.

Para la salsa rosa a la antigua mezclamos: 4 cucharadas de mayonesa, 1 cucharadita de ketchup a ser posible ecológico, 1 cucharadita de Salsa Worcestershire, el zumo de medio limón, sal marina y pimienta negra recién molida y opcionalmente 1 cucharadita de whisky.