En ese maravilloso blog que tiene mi maestra Eva, Ma petite boulangerie, encontré esta receta para hacer los panecillos de viena con panificadora en esta versión alargada, tan apropiados desde luego para comer unas salchichas tipo Frankfurt o bratswurth.

La receta es bien sencilla, quizá un poco laboriosa, más que nada porque con el pan se han de respetar unos tiempos de levado, de reposo de la masa, de horneado y de enfriado. Puedo aseguraros que al final todo es cuestión de organizarnos el tiempo y que incluso podemos hornear este pan en una jornada de cada día.

La receta es una adaptación de una propuesta del maestro panadero Richard Bertinet, el favorito de Eva, tan gurú para ella como lo es para mí Jamie Oliver.

Los ingredientes necesarios para estos panecillos alargados de Viena son los siguientes:

  • 250 grs de leche entera
  • 500 grs de harina de fuerza
  • 50 grs de mantequilla
  • 1 huevo
  • 40 grs de azúcar
  • 10 grs de sal
  • 25 grs de levadura fresca (marca Levital) -yo la compré en el supermercado-
  • 1 huevo batido con una pizca de sal para pintar los panecillos antes de hornear

Introducimos todos los ingredientes, salvo el huevo batido del final, en la panificadora y activamos el programa de amasado y levado, que dura aproximadamente 1 hora y 25 minutos, dependen del fabricante de la panificadora.

Desconectamos la panificadora y dejamos reposar la masa con la tapa cerrada durante una hora.

Pasado ese tiempo, colocamos la masa resultante en una superficie limpia ligeramente enharinada. La dividimos en cinco o seis trozos -cada una tendrá unos 100 o 125 grs-. Le damos forma rectangular y las amasamos doblándolas desde el extremo exterior hasta el centro.

Les damos la vuelta y volvemos a repetir este movimiento como si cerráramos un libro. Aprovechando las labores detectivescas de Eva en la red, aquí podéis ver un vídeo en el que se explica como se hacen estos amasados últimos.

Las pintamos con el huevo batido con un poco de sal y hacemos unos cortes longitudinales profundos con ayuda de un cuchillo muy afilado o de una cuchilla.

Dejamos levar las barras de pan durante una hora más. Tapadas y en un lugar fresco.

Las horneamos a 210 grados centígrados durante unos 15 minutos o hasta que cojan el color dorado característico. Las dejamos enfriar sobre una rejilla y al cabo de un rato ya estarán listas para comer.