Hasta ahora mi experiencia con la crema catalana había sido la típica ya preparada de sobre, la Royal de toda la vida. Quedaban bien, pero había que dar un pasito adelante e intentar hacerla totalmente casera.
En el último post, el del pastel de mousse de leche merengada, os había dejado con el suspense de qué podíamos hacer con aquellas yemas de huevo que nos habían quedado abandonadas a su suerte.
La wikipedia nos arroja alguna luz sobre las diferentes variantes que han surgido a partir de la crema catalana:
La crème brûlée de la cocina francesa se puede considerar una variante o versión de la crema catalana. La variante francesa se cuece al baño maría, a veces emplea los huevos enteros, utiliza nata en vez de leche y se aromatiza con vainilla. La suelen quemar con azúcar morena para compensar el blanco de su versión. El sabor de la crema catalana inspira variantes y perfumes de todo tipo de productos como: helados, espumas, la variante del torró (turrón) catalán que posee el mismo nombre. La crema se emplea incluso en la elaboración de algunas variedades de tés como el "earl grey crema".
Buscando y rebuscando en Internet encontré un minicurso de preparación de este postre, realizado por Mariona Cruz Llinares en mailxmail.com, incluso con un vídeo, que resulta muy ilustrativo. A partir de esa receta yo he adaptado las cantidades de algunos de los ingredientes y el resultado es el que véis.
Para su realización necesitamos:
- 6 yemas de huevo (a las 5 que me sobraron he añadido una)
- 180 grs de azúcar
- 2 cucharadas de maicena -yo no tenía y puse harina normal-
- 800 ml de leche
- la piel de un limón
- una rama de canela
En primer lugar, ponemos a calentar en un cazo la leche, con la canela en rama y la corteza de limón, y lo llevamos a ebullición a fuego medio.
En otro recipiente mezclamos las yemas con el azúcar y la maicena.
Cuando la leche ya hierva, quitamos la cáscara de limón y la canela en rama.
Vertimos un poco de esta leche merengada sobre la mezcla y removemos hasta que veamos que la mezcla se hace más suave.
Echamos a continuación toda la mezcla en el cazo con el resto de la leche y volvemos a encender el fogón a fuego lento. Removemos durante unos 5 minutos con una cuchara de madera para que no se pegue y no se hagan grumos. Cuando nos parezca que la mezcla del cazo tiene la consistencia deseada, apagamos el fuego.
Repartimos la mezcla del cazo en cazuelitas de barro como las que podéis ver en las fotografías y dejamos que se enfríen. No tengáis miedo por la consistencia, pues al dejarlas enfriar y meterlas en la nevera la mezcla se espesará.
En el momento de servirlas, pondremos azúcar en abundancia sobre la superficie de la crema y con ayuda de un quemador, previamente calentado sobre el fuego vivo del fogón, quemaremos la superficie hasta obtener la durezca y el color dorado deseado. En los tiempos actuales cuando los sopletes de cocina se han extendido es también una opción para quemar el azúcar.




eva
9 mar 2010 | 10:52 AM
crema catalana quemada con un quemador de los clásicos, estupenda!
creo que nada mejor que esos quemadores para darle ese toque especial.
tapastrastapas
9 mar 2010 | 07:40 PM
Y tú que lo digas, Eva. aunque me gustaría que alguien me explicara cómo demonios se limpia luego el quemador. Gracias por tu anotación.
menchu
16 mar 2010 | 11:58 PM
Estimado amigo
Hemos visitado tu blog y estamos muy interesados en hacerte una propuesta..
Mi mail es menchu@extremacalidad.com
Si eres tan amable me envías tu dirección y contactamos.
Un saludo.
Johanna Johanna
11 nov 2011 | 11:55 AM
Personally I like everything creamy, milky and so delicious as yours!
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