Retomo este ranking olvidado con los meses, y como ya vuelve el buen tiempo y con él las ganas de salir fuera, de tapear, hoy os presento estos pimientos de Padrón. Explica la wikipedia que esta variedad de pimientos, Capsicum annuum en su denominación científica, es originaria del municipio homónimo de la provincia de A Coruña, en Galicia.  Normalmente son pimientos de pequeñas dimensiones, de entre unos 5 y no más de 10 centímetros, que presentan un color verde oliva oscuro y que tienen como particularidad gastronómica, además de su generalizado intenso sabor, el que algunos ejemplares resultan particularmente picantes.

Hay un dicho popular gallego, que también ha importado el castellano que alude a ese picor de los pimientos: Pimientos de Padrón, unos pican y otros no. Aunque la proporción de los que pican es pequeña, no está de más tener a mano sobre la mesa una miga de pan para paliar los efectos de algún ejemplar que pique.

Los pimientos de Padrón es  una variedad del chile, al igual que otros pimientos como los jalapeños o los serranos y fueron 'domesticados' por los habitantes de Mesoamérica.

Los estudiosos especulan que habrían llegado a Galicia a través de misioneros del convento franciscano de Herbón durante el siglo XVI o XVII, procedentes de México o del suroeste de Estados Unidos, y en Galicia se fueron seleccionando las variedades más pequeñas hasta obtener el tipo de pimientos que hoy podemos encontrar habitualmente en los mercados.

Para elaborar esta popular tapa necesitamos unos 20 pimientos, o más o menos en función de los comensales.

Ponemos una cucharadita de aceite de oliva en una plancha y la calentamos a fuego medio-alto. Tiramos los pimientos de Padrón a la sartén y los asamos, procurando removerlos constantemente para que se asen de manera uniforme por todos los lados. Un minuto antes de apagar el fuego espolvoreamos encima de los pimientos una cucharada de sal gorda o sal Maldon, removemos para que se mezcle bien la sal y ya podemos servir.

Es conveniente comerlos cuando están todavía calientes. Para comerlos los cogemos del rabito y cortamos con los dientes hasta la zona en la que empiezan las semillas. Naturalmente, el que lo desee se puede comer también la parte donde se alojan las semillas, pero normalmente, a mí esa zona no gusta tanto.

Las dos veces que, por motivos de trabajo, estuve en San Sebastián (Donostia), tuve ocasión de comer e incluso comprar pimientos de Gernika, otra variedad de pimientos verdes de pequeño tamaño. Estos pimientos no pican, pero también tienen un sabor muy intenso. Se asan de la misma manera y en el País Vasco son una tapa bastante popular.