Hacía tiempo que quería probar esta salsa especial para pasta, tan popular en Italia y con un nombre tan sonoro -digo sonoro por no decir otra cosa-, la salsa puttanesca. La novedad en este caso es la pasta utilizada, pues, por recomendación de mi hija mayor, utilicé los conocidos galets, esos caracolillos de pasta de trigo tan utilizados en la sopa de Navidad en los hogares catalanes, aunque en este caso, al contrario que en la sopa, utilicé unos galets muy pequeños.

Para realizar la salsa puttanesca necesitamos:

  • 3 filetes de anchoa en conserva
  • un chorro de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado
  • una cucharada de alcaparras
  • Unos 100 grs de tomate en conserva
  • una cucharada de pimentón dulce
  • unas 20 olivas negras troceadas
  • una pizca de sal
  • perejil picado

Primero, ponemos a hervir agua con sal en una olla y a continuación añadimos la pasta, que tendremos en ebullición unos 7-10 minutos, depende de las recomendaciones del fabricante. Sacamos la pasta y la reservamos.

Para hacer la salsa fundimos los filetes de anchoa en una sartén con un chorro de aceite de oliva, agregamos el diente de ajo pelado y las alcaparras, removemos un poco y añadimos el tomate triturado, el pimentón y las olivas negras y lo dejamos todo cocer durante unos 2 minutos a fuego alto y otros 10 minutos a fuego medio, sin dejar de remover de vez en cuando.

Echamos un poco de sal y sacamos la sartén del fuego. Agregamos un poco de perejil picado.

Mezclamos en una ensaladera o en un bol grande esta salsa con la pasta ya hervida...

...y ya podremos emplatar.

La historia de esta salsa no deja de ser curiosa y, como suele suceder en la gastronomía, su origen es hoy incierto.

Leo en la versión catalana de la wikipedia que una de las interpretaciones sitúa el origen de esta salsa en Ischia, donde el arquitecto Sandro Petti, que recibía a un grupo de amigos por la noche en su casa, tuvo que echar mano de lo poco que tenía a mano.

Sus amigos le dijeron:

"Ma dai Sandro, è tardi ed abbiamo fame, dove vuoi che andiamo... facci una puttanata qualsiasi". (Vinga Sandro, és tard i tenim gana, fes-nos qualsevol putada) "Ma dai Sandro, é tarde ed abbiamo fame, dove vuoi che andiamo ... FACC una puttanata qualsiasi". (Vamos Sandro, es tarde y tenemos hambre, haznos cualquier putada)

Y fue así como Sandro con lo que tenía en la cocina confeccionó esta salsa.

Otras versiones dicen que:

  • La salsa se conocía originalmente como sugo alla marinara, pero tras la II Guerra Mundial el pintor Eduardo Colucci, la rebautizó con el nombre actual mientras veraneaba en Ischia.
  • La salsa se derivó de una salsa conocida como Sugo alla buona donna, entendido este nombre como eufemismo de "puttana", como en el caso de la expresión "figlio di buona donna".
  • Arthur Schwartz (1900–1984) propuso varias teorías, una de las cuales es que los colores del plato, el blanco de la pasta, el rojo del tomate, el verde de las alcaparras y el negro de las aceitunas, que recuerdan a los colores vivos de los vestidos llamativos de las prostitutas napolitanas a principios del siglo XX.