Lo peor que te puede pasar es que te conviertas en anfritrión improvisado. Vamos, que se te inviten de repente a tu casa unos amigos y no hayas preparado nada. Es entonces cuando hay que echar mano del fondo de despensa y de la nevera.
No fue eso lo que me pasó a mí este fin de semana, sino que lo que me movió fue el ánimo de experimentar con algunos alimentos que tenía al alcance en casa.
Y de ese ánimo surgieron estas pizzetas/tostadas o lo que sea -podéis llamarlas como queráis-, sencillas de hacer y con unas combinaciones de gustos seguramente comunes, pero muy efectivas en una mesa bien puesta.
Todo lo que necesitamos en este caso son unas rebanadas de pan de molde -mejor que sea de panadería y no de esos industriales que venden en los supermercados-, una nueces, unas rodajas de morcilla -también serviría chorizo- y diferentes quesos fundentes.
Para las primeras pizzetas, colocamos una rodaja de queso de cabra de rulo y encima dos trozos de morcilla. Yo utilicé morcilla de Jaén un poco picante.
Para las segundas pizzetas, ponemos sobre la rebanada de pan trozos de mozzarella -yo utilicé mozzarella dura-, espolvoreamos orégano y encima dos o tres nueces.
Colocamos todo en una bandeja y horneamos a 150-160 ºC durante unos 10 minutos o hasta que veamos que el queso se ha fundido.
Y del horno a la mesa.




lasrecetasdeteresa
1 jun 2010 | 02:49 PM
Que buena idea me parecen muy buenas, me tomo nota para algún momento de prisas. besitos
tapastrastapas
2 jun 2010 | 07:04 PM
Todas para tí, Teresa. Ya ves, que son fáciles de hacer y en un momento te resuelve un apuro.
Besos