Aquí tenéis una propuesta refrescante para los días calurosos que se avecinan. El verano -todavía estamos en primavera, pero para mí el buen tiempo ya es sinónimo de estío- es tiempo de hortalizas y, seguramente, la hortaliza por antonomasia del período estival es el tomate.
Aquí tenéis además un cuadro impresionante, con esa combinación del rojo intenso del tomate, con el blanco marmóreo del queso de cabra y el verde oliváceo del aceite aromatizado con albahaca.
La denominación milhojas, que normalmente se aplica a la pasta de hojaldre, se convierte en este caso en un plato conceptual. Las hojas son este caso el resultado de alternar rodajas de tomate con rodajas de queso.
En primer lugar realizamos el aceite aromatizado. En un vaso batidor introducimos unas ramitas de albahaca fresca, una pizca de sal y pimienta y unos 150 ml de aceite de oliva virgen extra. Batimos y dejamos reposar.
Lavamos los tomates -tantos como comensales-, los secamos y les quitamos las dos tapas. También cortamos en rodajas con un cuchillo afilado el queso de cabra de rulo.
En el momento de emplatar, colocamos en el plato una rodaja de tomate, la manchamos con un poco del aceite aromatizado a la albahaca. Ponemos encima una rodaja de queso y volvemos a regar con el aceite, y así sucesivamente hasta que acabemos las rodajas de tomate. Finalmente, pintamos la tapa superior y el plato con un poco más de aceite.
Naturalmente, os animo a que utilicéis otros quesos, como un gorgonzola, una mozzarella de bufala, un havartí danés o un manchego semiseco. Queda abierto a vuestra imaginación y el resultado será un plato muy fresco.




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