Vuelvo a retomar esta serie de las 25 tapas imprescindibles con este platillo tan típico de nuestras barras, mesones y tabernas de tapas. Son unos chorizos cortados a trozos. He aprovechado que mi madre acaba de llegar del pueblo, en concreto un pequeño pueblo de la provincia de Jaén, Noalejo, de donde se ha traido un buen acopio de chorizos y morcillas.
Para no hacer el chorizo frito simplemente, he optado por adaptar el sistema que habitualmente se utiliza en el norte de España, especialmente en Asturias, Cantabria o el País Vasco. Como no tenía una botella de sidra a mano, he optado por regar estos chorizos del sur con una botella de vino blanco que tenía empezada.
El proceder no puede ser más sencillo: Cogemos dos chorizos y los cortamos en trozos de unos 3 centímetros. Calentamos una sartén con un chorrito de aceite de oliva y freímos los chorizos durante unos 5 minutos. Procuraremos que se doren de manera uniforme, por todos los lados.
A continuación, echamos en la sartén un buen chorro de vino de blanco. De manera alternativa, podemos utilizar sidra, un vino turbio, chacolí o incluso cava.
Cuando ya se haya evaporado el alcohol del vino, cerramos el fuego y presentamos en la mesa en una cazuelita de barro.




Escribe un comentario