La ausencia prolongada en mi cita casi diaria con los lectores de todo el mundo se ha debido a una semana de descanso en la provincia de Huelva, especialmente en su franja más costera. Unos días dedicados al descanso cerca de la playa, pero también, como no, en el que no ha faltado un poco de turismo gastronómico.

Y el turismo a veces te depara sorpresas sin que las busques o sin que las tengas que leer en una guía o en una recomendación en Internet.

 

 

El azar, sólo el azar, fue el que nos llevó a mí y a mi familia al restaurante Mesón El Tamborilero, en la localidad onubense de Almonte.

Estábamos perdidos a las 3 de la tarde con un sol de justicia. Había una tienda de estas que venden de todo y allí un amable almonteño, Julio, salió a nuestro rescate y a nuestra petición por un lugar para comer. Sin dudarlo, nos montó en su coche y al ritmo de la música de las marismas en un santiamén nos estaba presentando al jefe de cocina de El Tamborilero, Rosendo Martín.

Como ya nos había adelantado Julio, Rosendo nos invitó a la cocina, donde las bandejas de comida se amontonaban casi en limitado equilibrio. Al final dejamos la elección a su confianza y el resultado fue un menú degustación de primeros, de segundos y un postre francamente ricos. El trato no pudo ser más exquisito y lo mejor de todo es que el precio es económico en relación a la calidad que ofrece el coqueto mesón.

 

Pregunto a Rosendo por el curioso nombre y su respuesta no puede ser más sencilla: Pensé en El Tamborilero, porque ya hay bastantes lugares con el nombre del Rocío y había que dejar en paz a la virgen.

Por si en una visita a Almonte no encontráis El Tamborilero y tampoco al samaritano Julio, aquí os dejo su dirección y teléfono:

Unamuno, 15.

959406955

Puedo aseguraros que no cambiaría ningún GPS por la cálida e ilustrativa conversación con Julio.

En El Tamborilero encontraréis especialidades de la cocina clásica y tradicional andaluza, entre ellas la Caldereta de cordero, una de las estrellas de la gastronomía de Almonte, pero también las Chuletitas de cordero de marisma, los pescados y mariscos de la costa, el choco con patatas, el pescado con salsa de almendras o la Caballa rellena de jamón, gambas y gratinada.

No muy lejos de allí, se encuentra Lepe, esa localidad tan popular por ser protagonista pasiva de tantos chistes. Allí se puede disfrutar de una curiosa ruta por las antiguas bodegas, los denominados zampuzos, en los se obtiene el típico vino mosto después de pisar la uva siguiendo el método tradicional. En estos zampuzos, mayoritariamente visitados por personal masculino, para qué nos vamos a engañar, no váis a comer, pero podéis abrir apetito degustando este vino mosto acompañado por altramuces o las llamadas ratitas o pescado seco.

En Lepe es del todo recomendable un pequeño establecimiento, no muy lejano de uno de esos zampuzos, el Bar Casa Felipe, que tiene una buena carta de pescados, tapas y carnes. Los pescados son únicamente de la costa de Huelva y renuncian por principio al pescado de cultivo.

Este recorrido gastronómico onubense acaba en La Antilla, la playa natural de Lepe, donde hay otro clásico de la cocina costera onubense, Rodri. Cuando veas un restaurante abarrotado de gente a todas las horas de comer y para comer tengas que hacer algo de cola, sea domingo o miércoles, está claro que el restaurante no te defraudará.