He querido bautizar este mousse de chocolate como Mil y una noches porque se trata de un mousse ligeramente especiado, con especias que sugieren ese mítico Lejano Oriente cuando introduces la cuchara en la boca y todas las papilas gustativas reciben estímulo.

Debo decir de antemano que encontré esta receta en una blog interesante y joven con un título no menos curioso, Tengo un horno y sé como usarlo, un blog que desde ya se convierte en uno de mis asiduos.

La receta no puede ser más sencilla, pues no necesita horno, y además es muy apropiado para estas calores, pues se come fresquito.

Para su realización necesitamos:

  • 100 grs de chocolate puro al 70%
  • 2 huevos, separadas las claras de las yemas
  • 1/4 de cucharada de canela molida
  • 1/4 de cucharada de pimentón rojo, dulce o picante, según el gusto
  • una pizca de nuez moscada
  • 200 ml de nata líquida muy fría

En un bol cortamos el chocolate en trozos y lo derretimos aproximadamente un minuto en el microondas. Agregamos las yemas de los huevos y lo mezclamos con ayuda de una cuchara.

Agregamos las especias. Es importante que no nos pasemos con las especias, pues podemos arruinar el resultado final. De ahí, que sea importante ajustarse a las medidas propuestas.

Finalmente, añadimos la nata líquida y mezclamos con las barillas eléctricas, hasta que esté bien mezclado y tome algo de cuerpo.

En otro recipiente, batimos las claras a punto de nieve.

Mezclamos las claras con la mezcla del chocolate y la nata con movimientos envolventes, pero con cuidado de que no disminuya el volumen.

Vertimos la mezcla final en recipientes -pueden ser de barro o de plástico o de cristal-. Metemos en el frigorífico y dejamos enfriar un mínimo de tres horas. Yo los he dejado toda la noche y el día siguiente estaban estupendos.

La mezcla resultante es tan compacta que aunque pongamos los recipientes boca abajo no se cae.