Aquí tenéis uno de esos platos que siempre dan un buen resultado en la mesa, un redondo de cerdo. El plato practicamente ya viene prefigurado desde la carnicería y lo único que tenéis que hacer es meterlo en el horno.

Cuando vayais a la carnicería, sólo tenéis que pedir que os lo aten con una cuerda especial para horno. En ocasiones, también embuten el trozo de lomo en una rejilla de cuerda. La cuerda o la rejilla permitirá que la carne se mantenga firme y conserve sus jugos internos y su sabor.

Cuando llegueis a casa, salpimentáis el redondo y lo marcais un poco por todas las caras con un poco de aceite de oliva en la sartén.

En una bandeja especial para hornos ponéis aproximadamente medio litro de caldo o alternativamente agua. Colocáis un lecho de setas     -también pueden servir champiñones- y encima el lomo.

Volvéis a salpimentar y regáis todo con una lata de cerveza -unos 33 cl-.

Cocináis en el horno precalentado a 150 ºC durante unos 30 minutos, aunque este tiempo será orientativo en función del tamaño del redondo.

La cerveza confiere a la carne un sabor diferente del que le da el vino que habitualmente se utiliza en este tipo de platos.