No es para enfadar a Teresa, de Las recetas de Teresa, una fiel y activa seguidora del blog, pero voy a continuar con la cocina francesa y en este caso con un entrante muy sabroso, con el que vamos a poder dar un protagonismo a una de las hortalizas más aburridas del huerto, el puerro.

No voy a descubrir la versatilidad del puerro en la cocina. Tan pronto sirve para un caldo, como para una sopa, acompañar un guiso, pero en la receta que hoy os propongo es el 'prota' de la película y el blanco y alargado galán realmente da la talla para el papel que le estamos exigiendo.

Naturalmente, para elaborar este plato lo primero que necesitamos son los crêpes. Ante esto, caben dos posibilidades: O los hacemos nosotros, como en la receta que incluí aquí de los crêpes suzette; o bien, los compramos ya hechos.

Si tuviéramos que hacer una cena de crêpes, yo os aconsejaría que los hiciérais en casa, porque siempre son más gustosos y están recién hechos, pero en este caso, como estamos hablando de cuatro crêpes creo que es mejor comprar el envoltorio del paquete y centrarnos en el interior, en el regalo. En este caso, compré un paquete de la marca Lebreton, que incluye ocho unidades, que se pueden adquirir en supermercados. Pero cualquier otra marca también servirá. Aparte de los crêpes necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • 30 grs de mantequilla
  • una cucharada de aceite de oliva o de girasol
  • unos 4-5 puerros picados finos
  • sal y pimienta
  • nuez moscada recién rallada
  • 1 cucharada de cebollino picado
  • queso de cabra blando, sin corteza.

En una sartén calentamos el aceite con la mantequilla y cuando esté derretida, rehogamos el puerro picado muy fino. Al cabo de unos 3-4 minutos en los que no dejaremos de remover el puerro, añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada. Tapamos la sartén, bajamos el fogón al mínimo y dejamos que cueza durante unos 5-7 minutos o hasta que veamos que está blando. Añadimos el cebollino y dejamos cocer otros dos minutos.

Colocamos un crêpe en un plato y dentro ponemos una pequeña cantidad de los puerros y encima esparcimos trozos de queso de cabra. Cerramos y colocamos sobre una bandeja.

Repetimos la operación hasta que acabemos los puerros de la sartén.

Metemos la bandeja en el horno precalentado a 200º C y horneamos durante 5 minutos o hasta que veamos que están dorados.

Es conveniente, comérselos nada más salir del horno, pues me da la impresión que recalentados en el microondas pierden bastante. Ya veréis que están ligeramente dulces.