Ya os avisé que hoy publicaría las sabrosas galletas de queso gruyère y romero, una magnífica aplicación culinaria directa del queso que os presentaba ayer. Aunque, la receta procede de un libro de cocina francesa, del que ya os hable aquí, para su elaboración he utilizado, como ya vistéis ayer, queso gruyère suizo, el original, y con esto no quiero entrar en polémicas, que es la Unión Europea quien ha dictado sentencia. Ya habrá espacio en este blog para ensalzar las bondades del gruyère francés.

 

Para la elaboración de estas típicas galletas de aperitivo son necesarios los siguientes ingredientes:

  • 250 grs de harina
  • 225 grs de mantequilla cortada en dados
  • 250 grs de queso gruyère suizo rallado
  • media cucharadita de pimentón dulce
  • 2 cucharaditas de hojas de romero fresco picadas
  • 1 yema de huevo batida con una cucharada de agua

En un robot o en el vaso de una batidora ponemos la harina, la mantequilla, el queso, el pimentón y el romero picado y lo mezclamos todo hasta obtener una masa, que no debe estar muy pegajosa, ni muy seca. En su punto justo de humedad. También podéis optar por formar la masa con vuestras propias manos.

Extendemos esta masa en una superficie ligeramente enharinada y con ayuda de un rodillo fabricamos una lámina de unos 5 milímetros de grosor.

Con ayuda de moldes metálicos o de plástico de esos para hacer galletas recortamos figuras. Yo he utilizado moldes con tres formas: cuadradas, redondas y corazones.

Las disponemos en una bandeja sobre papel de hornear y las cubrimos con un filme transparente y las dejamos en el frigorífico durante media hora.

Pasados los 30 minutos, las sacamos de la nevera y las pintamos con la yema batida con el agua. Cocemos en el horno precalentado a 180º C durante unos 10-15 minutos o hasta que estén algo doradas.

Las dejamos enfriar en las bandejas unos 2 minutos y se pueden servir calientes o dejarlas enfriar sobre una rejilla.