Debo confesar que esta rareza de hamburguesas se me ocurrió como suelen suceder las cosas, por un accidente, en este caso aprovechar un resto que quedaba en la nevera.

Habíamos hecho una barbacoa y había sobrado allioli, esa salsa tan sabrosa que lleva el ajo a nuestros paladares de una manera tan natural. Como aquel día íbamos a hacer hamburguesas, se me ocurrió que se podía mezclar el resto de allioli con la carne picada que normalmente aderezo y el resultado fueron unos burguers suculentos y gustosos.

Para la confección de estas hamburguesas necesitamos:

  • Unos 500-600 grs de carne de ternera picada
  • unas tres cucharadas de cebolla frita tipo Ikea
  • 1 cucharada de nuez moscada
  • sal y pimienta recién molida
  • unos 50 grs de pan duro remojado en un poco de leche
  • unas cuatro cucharadas de allioli

Para la salsa allioli nos hará falta:

  • un vaso de aceite de oliva
  • la yema de un huevo -si cae algo de clara no pasa nada-
  • un diente de ajo
  • sal
  • una cucharada de perejil recién picado

Para hacer el allioli y que no se nos corte el procedimiento es muy sencillo. Vertimos el aceite de oliva en el vaso de un batidor tipo tercer brazo, tiramos el huevo, el ajo, la sal y el perejil picado. Hundimos hasta el fondo la batidora y la ponemos en marcha al máximo de potencia. Al cabo de unos 10-15 segundos veremos como va cuajando el allioli desde el fondo hacia la superficie.

Cuando ya esté casi cuajado todo, accionamos la batidora conforme vamos levantandola hacia la superficie. Al llegar arriba, podemos volver a hundir hasta el fondo el tercer brazo para acabar de montar el allioli. Os lo prometo, el sistema no falla.

Para hacer las hamburguesas, mezclamos todos los ingredientes, junto con el allioli. Fabricamos con las manos ligeramente húmedas las hamburguesas y las asamos a la plancha con un poco de aceite de oliva. Son supergustosas. Estoy seguro que repetiréis.