No pensé que acabaría haciendo una tarta fondant y después de esta primera experiencia creo que no la repetiré. Bueno eso lo digo ahora en caliente, porque he sudado la camiseta y delantal y además me he visto obligado a trasnochar como no lo hacía en tiempo. El caso es que se lo había prometido a mi hija pequeña por su cumpleaños y una promesa a un hijo es sagrado. Antes de todo quiero agradecer el aliento inspirador de dos blogs reveladores en la materia de los fondants: una, María José, de Sin recetas de la abuela, a la que considera amiga de la blogosfera, y otra, Chris, de Sugar Mur, a la que no conozco aún pero que ha sido de gran ayuda en este pastel que me ocupa. Sin ellas, no creo que me hubiera atrevido a acometer tan ardua tarea pastelera.

Este pastel es de largo recorrido, pues se necesitan varios días para realizarlo, y aún habría necesitado dos días más a tiempo completo para haber pulido los defectos, que los hay. Por eso, de entrada, expert@s del fondant sed beligerantes conmigo, porque yo reconozco que el pastel no es todo lo perfecto que debería haber sido. Mi hija estaba encantada cuando ha visto  convertido su admirado Bob Esponja en dulce realidad. Sus invitadas de fiesta, Laura, Mar, María, Julia, Núria, Marcela, Sandra y mi otra hija, la mayor, han coincidido en la nota: un 10. Yo creo que la nota que me han dado ha sido excesiva, pero seguramente ha tenido que ver mucho que, aunque el pastel no tenía un buen aspecto, al final se identificaba al bueno de Bob, y el sabor, eso sí, era inmejorable. ¡¡¡Que viva Fondo Bikini por muchos años!!!

Para la realización del pastel hay dos partes bien diferenciadas:

  1. El bizcocho que sirve de base, en este caso un bizcocho de yogur de vainilla
  2. La cobertura o fondant, realizada con nubes

BIZCOCHO DE YOGUR DE VAINILLA

Ingredientes:

  • 4 huevos
  • 240 grs de azúcar
  • 120 grs de aceite de oliva
  • 1 yogur de vainilla
  • 240 grs de harina
  • 1 sobre de levadura química tipo Royal

En primer lugar, batimos los huevos con el azúcar. Añadimos el aceite y el yogur de vainilla. Seguimos mezclando y finalmente añadimos la harina y la levadura, que podemos pasar por un colador  o un aparato especial para cernir la harina.

Engrasamos con mantequilla un molde -en mi caso utilicé uno rectangular de cristal- y vertimos la mezcla anterior.

Cocemos en el horno precalentado a 170º C durante unos 30-35 minutos aproximadamente, o hasta que al hundir un palillo salga limpio. Dejamos enfriar y lo sacamos del molde. Reservamos.

Partimos por la mitad y untamos en una cara interna Nutella o Nocilla ligeramente calentada para que sea más fácil extenderla sin romper el bizcocho, y en la otra cara interna, vertimos un almíbar que habremos hecho con un vaso de agua con azúcar. Cerramos y cubrimos con papel film para que no se reseque. El almíbar es muy importante para que el pastel no quede muy reseco, pues el fondant tiende a resecar el bizcocho.

FONDANT DE NUBES

Ingredientes:

  • Chuches de nubes (Mercadona tiene unas que son mitad rosa, mitad blancas)
  • azúcar glas industrial (el doble de peso que de nubes)
  • una cucharada de margarina vegetal
  • dos cucharadas de agua

Una vez que ya tenemos el bizcocho de base, el segundo día me puse manos a la obra con el fondant de nubes. Primero, cortamos con unas tijeras las nubes, separando la parte rosa de la blanca. Las mediasnubes rosas las reservamos para otro día. Las blancas las colocamos en un bol apto para microondas.

En ese bol, agregamos el agua y una cucharada de margarina. Metemos en el microondas dos minutos a máxima potencia (aproximadamente 800w). Sacamos y agregamos el azúcar glas (recordad, el doble del peso de las nubes). A partir de aquí, es un no parar de menear el brazo. Y venga a remover. No os desaniméis, porque al principio se pega en las paredes del recipiente, en las de la pala que utilicéis e incluso en los dedos. Parece chicle, pero poco a poco irá tomando la textura de la plastilina. Cuando tengáis la plastilina blanca, la envolvéis con papel film y la metéis en la nevera, al menos durante dos horas. La que os sobre, la volvéis a meter en la nevera y puede durar tres meses para ir usándola cuando la necesitéis.

Antes de este proceso, debéis teñir los trozos que necesitéis con colorantes aptos para alimentación. En el caso del Bob Esponja eran necesarios el rojo (corbata), el amarillo (cuerpo), el marrón (pantalón y boca), el azul (ojos) y el negro (niña de los ojos, pestañas y detalle del cinturón). El blanco (fondo de ojos, dientes y camisa) no es necesario porque es el color de partida de la pasta.

Para teñir, sólo tenéis que introducir un palillo o un cuentagotas en los botes de colorante y tirarlos encima de la masa que queréis teñir. Con ayuda de los dedos váis manoseando la pasta hasta obtener el color deseado de manera homogénea.

Envolvéis con papel film cada trozo de pasta y a lo metéis en la nevera.

A la mañana siguiente, recalentáis unos segundos la pasta en el microondas -le quitáis el papel film antes- y ya podréis trabajarla bien con el rodillo. La extendéis y le váis dando la forma requerida. Para recortar, lo mejor es utilizar un cuchillo afilado o un cúter y para obtener formas geométricas se pueden utilizar moldes de galleta.

Recuperáis el bizcocho del día anterior.

Para pegar el fondant sobre el bizcocho utilizaremos dulce de leche, que será nuestro pegamento, incluso para pegar trozos de fondant sobre un fondo de fondant, como nos pasará con la corbata, con los ojos o con la nariz.

Cuando hayamos acabado de pegar todo el fondant sobre le bizcocho, lo tapamos con cuidado con papel film -no debemos apretar para no chafar las partes que sobresalen como la nariz- y lo metemos en la nevera.

Una hora antes de comerlo lo sacamos de la nevera para que se atempere...y Bob Esponja ya llegó y se comió, porque no quedó nada después del cumpleaños. La verdad es que daba pena tener que trocearlo.