La proliferación de grandes superficies comerciales ha permitido acceder a productos internacionales a los que antes no teníamos acceso, más que en algunos colmados exquisitos, lo que en Estados Unidos denominan un Deli, pero esta especie de globalización gastronómica ha llevado consigo a que hayan desaparecido las antiguas queserías -formatgeries en su acepción catalana-, de las que quedan muy pocas en Barcelona. En mi barrio, Sant Andreu, cerca del mercado municipal, está Subirana, en la que el personal te informa de los quesos como lo haría un somelier de los vinos en una tienda de vinos. Estas navidades pude comprar allí un ardrahan irlandés.
A pesar de ser un isla relativamente pequeña, Irlanda es tierra de quesos, de vaca, de cabra y de ovejas. En este caso, el Ardrahan es un queso de leche de vaca, con un sabor mantecoso, ligeramente picante.
Procede de la Ardrahan Farmhouse, en Kanturk (Condado de Cork), donde Eugene y Mary Burns hicieron el primer Ardrahan en su granja en 1983 usando técnicas tradicionales. Este queso irlandés se hace íntegramente con leche de la vacada de los Burns, compuesta por ejemplares de la raza frisona.
Es un queso vegetariano hecho con leche entera y cuajo vegetal, que contiene un 25% de grasa y se elabora en ruedas de 400 gramos y 1,5 kg con una corteza lavada con salmuera y encrestada por los moldes.
Según los expertos catadores de queso, el Ardrahan tiene un sabor y aroma terroso y campesino, y un regusto acre que mejora el rico sabor a mantequilla y carne. Tiene una textura suave, un interior amarillo oscuro y una corteza comestible en toda la pieza. Su interior es firme y ligeramente calcáreo. Envejece entre 4 y 6 semanas.
El Ardrahan ha ganado muchos premios, incluyendo varias medallas en los British Cheese Awards.




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