A partir de una receta de Jamie Oliver de cordero, he adaptado este plato que utiliza un curry muy habitual en la gastronomía india, un curry que resulta algo más picante que otros curry que he incluido en el blog. Una vez más recurro a la wikipedia para aclarar un poco el significado del nombre de esta salsa.
La palabra Rogan significa mantequilla clarificada (ghee) en farsi, mientras que Josh quiere decir caliente o apasionado. De ahí que Rogan Josh significa carne cocinada en mantequilla clarificada a fuego vivo o intenso.
Según publica la investigadora británica Lizzie Collingham en su libro Curry: A tale of Cooks and conquerors, el Rogan Josh llegó a la India de la mano del Imperio mongol en sus incursiones en el siglo XIII.
Si queréis ser fieles a la receta original, utilizar carne de cordero, pero os invito a que hagáis experimentos como yo y probéis a hacer la receta con pollo.
Para realizar este plato necesitáis los siguientes ingredientes:
- 3 pechugas troceadas en dados
- 2 cebollas pequeñas
- 1 guindilla roja sin semillas
- 1 trozo de jenjibre fresco del tamaño de una nuez
- 1 cucharada de cilantro molido
- aceite de oliva
- una nuez de mantequilla
- 3 hojas de laurel
- sal y pimienta negra recién molida
- 2 cucharadas de vinagre balsámico
- unos 300 grs de tomate frito
- 800 ml de caldo de pollo
- unos 100 grs de pasta Rogan Josh
En una sartén doramos los dados de pollo y los reservamos.
Pelamos las cebollas y las picamos muy finas y hacemos lo mismo con la guindilla y el jenjibre.
En una cazuela que no sea demasiado alta calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva con la mantequilla. Sofreímos en ella las cebollas, la guindilla, el jenjibre, el cilantro picado y las hojas de laurel durante unos 10 minutos o hasta que las cebollas estén suaves y ligeramente doradas. A continuación, añadimos el pollo con un poco de sal y pimienta. Agregamos el vinagre balsámico y los tomates.
Cuando hayan pasado unos dos minutos agregamos el caldo y la pasta de curry rogan josh y en el momento en que empiece a hervir, bajamos el fuego al mínimo y dejamos que cueza a fuego lento con la cazuela tapada durante una hora aproximadamente. Debemos vigilar que la cazuela no se quede sin caldo y si fuera necesario añadimos un poco más o en su defecto algo de agua caliente.




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