Por aquí nieves pocas, pero fríos sí que sufrimos, aunque no sea comparable a otros lugares de nuestra geografía. Recogiendo la propuesta de Nikë Samo de este mes para el HEMC número 50, me he animado a participar con esta sopa de alcachofas. Para ser sincero, en esta ocasión no la he hecho yo, sino mi mujer y la receta es de nuestra compañera de trabajo María.
Para su realización simplemente necesitamos:
- Unas diez alcachofas
- un litro de agua
- sal
- pimienta recién molida
- queso parmesano
Su realización no puede ser más sencilla. Simplemente limpiamos las alcachofas, quitando las hojas exteriores y dejando los corazones. Es preferible que quitemos con una cuchara la parte peluda del interior. Los cortamos en dos o cuatro trozos y los introducimos en la olla con el agua hirviendo y un chorro de aceite de oliva y un poco de sal.
Dejamos cocer las alcachofas durante unos 15-20 minutos o hasta que estén blandas.
En el vaso de la batidora ponemos las alcachofas cocidas, con un poco del agua de cocción -dependerá de la textura que queramos darle-. Lo pasamos por un colador chino y servimos la sopa resultante. En el momento de servir, añadimos una cucharada de queso parmesano recién rallado y pimienta recién molida. También podemos agregar un poco de pan tostado.
Si queremos una textura más cremosa podemos mezclar la sopa con un quesito o una cucharada de crème fraîche.





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