Los que sois seguidores asiduos de este blog sabéis que soy un fan de Ikea. Creo que tendrían que hacerme un monumento, porque al buen precio que tienen sus productos se suma mi habilidad/afición con el bricolaje. Mi otra afición, la cocina, tiene también su recompensa en la tienda de alimentación. Siempre cae algo, unas cebollas fritas, unas galletas de jenjibre, una cerveza sueca o una mostaza sueca. Toda la familia también es bastante aficionada a sus albóndigas, esas que te sirven en el restaurante.

Ha tenido que venir Jamie Oliver tras sus viajes por varios puntos de Europa y el norte de África para descubrirme cómo se pueden hacer esas fantásticas albóndigas. También, sin quererlo, estoy viendo que el blog va reuniendo una bonita colección de recetas para elaborar albóndigas, todas totalmente diferentes y mira que todas las albóndigas se parecen. Resulta increíble el margen de maniobra que permite un mismo plato.

Una vez elaborada la receta de estas albóndigas suecas, me atrevería a decir que uno de sus secretos es la pimienta de Jamaica, una pimienta con un olor muy fuerte, pero agradable, y otro de sus secretos es la mermelada de arándanos, tan sueca ella, o al menos eso creo.

Los ingredientes para realizar las albóndigas suecas son los siguientes:

  • un manojo de hierbas frescas como eneldo, perejil, cebollino, picados finos
  • 250 grs de carne de cerdo picado
  • 250 grs de carne de ternera picada
  • 1 huevo
  • 100 ml de leche
  • 50 grs de pan rallado
  • 1 cucharadita de pimienta de Jamaica molida
  • sal y pimienta molida
  • aceite de oliva

Para la salsa:

  • el zumo de un limón
  • 300 ml de caldo de pollo o de ternera
  • 1 cucharada de harina
  • 60 ml de nata espesa
  • mermelada de arándanos

En un recipiente grande colocamos las hierbas, la carne picada de cerdo y de ternera, el huevo, la leche, el pan rallado y la pimienta de Jamaica.

Salpimentamos y mezclamos con las manos -es una experiencia única, jejeje, sobre todo si nuestras manos están limpias-.

Dividimos en dos la mezcla y con ayuda de las manos bien aceitadas y como si fuera un rodillo elaboramos dos largas salchichas. Con un cuchillo bien afilado cortamos las salchichas en pequeños dados de unos 3-4 centímetros. Cuando hayamos acabado, nos volvemos a aceitar las manos y hacemos bolitas con cada uno de los trozos que habíamos cortado.

En este punto, Jamie propone colocar las bolitas en una bandeja con papel transparente y refrigerarlas durante un rato para que no se desagan. He de decir que me salte este paso y no pasó nada, vaya que no se me rompieron.

Freímos las albóndigas en una sartén con aceite de oliva bien caliente. Las doramos sin que se quemen y para ello le daremos la vuelta y las removeremos de vez en cuando. Si es necesario, haremos esta operación en dos tandas. Reservamos las albóndigas en un plato o bandeja.

Echamos en la sartén el zumo de limón, el caldo, la harina, la nata y una cucharada colmada de mermelada de arándanos y un poco de sal y pimienta. Cuando rompa el hervor, ponemos el fuego al mínimo y dejamos que la salsa se vuelva un poco espesa (unos 5 minutos). Agregamos las albóndigas y las removemos para que se impregne la salsa. Dejamos cocer durante unos 5 minutos más.

A la hora de servir, las podemos acompañar con patatas hervidas o con pasta, y al lado ponemos además una cucharada de mermelada de arándanos.

Smaklig måltid, que no es otra cosa que buen provecho en sueco, al menos eso espero.