
Ha querido el azar que este 16 de febrero, día de júbilo para este blog y su autor por el aniversario, nos hayamos encontrado con una triste noticia, la muerte de uno de los grandes cocineros catalanes y españoles de las últimas décadas, que obtuvo sus primeras tres estrellas Michelin con apenas 40 años. Estoy hablando de Santi Santamaría, el alma mater de El Racó de Can Fabes, el cocinero que puso la pequeña población barcelonesa de Sant Celoni en el mapa gastronómico mundial.
No es seguramente el momento de recordar el quizá único triste episodio de su carrera, el momento en el que se enzarzó en una polémica estéril con la cocina tecnificada, una polémica que le enfrentó a Ferran Adrià y a gran parte de la profesión. Es bastante probable que Santi Santamaría tuviera gran parte de razón en aquella polémica, pero lo que es seguro es que el cocinero se equivocó en las formas.
Polémicas aparte, lo que no se puede negar a Santi Santamaría es que supo hacer de la cocina tradicional catalana, la misma cocina que había mamado de su madre, un valor universal, y todo con una creatividad fundamentada en la ortodoxia.
Santi Santamaría nos ha dejado, pero aquí nos queda su legado, el restaurante, que seguramente continuará su discípulo y amigo Xavier Pellicer, sus libros y sus recetas.
Hasta siempre, Santi.




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