No es una 'bomba de destrucción masiva', pero sí una ataque en toda regla a nuestra línea de flotación. Es verdad que este pastel no tiene mantequilla, pero aquí las calorías vienen por la leche condensada y el azúcar. Eso sí, este pastel es una delicia para el paladar. No conocía el bizcocho de las tres leches hasta que lo descubrí en el fantástico blog canario de  Hierbabuena y Cilantro, que gestionan tan bien Ángeles y su hermana.

Luego he visto que es una receta muy común en blogs y páginas latinoamericanas, no en vano este bizcocho es oriundo de aquellas tierras. He encontrado una posible paternidad mexicana, pero a través de la wikipedia inglesa se puede ver que existen versiones cubana, dominicana y nicaragüense de este dulce, e incluso existe una versión ampliada estadounidense (Miami y Texas), bautizada como pastel de las cuatro leches, pues añaden, por si fuera poco, dulce de leche.

Los orígenes del bizcocho de las tres leches son difusos y son varios los que se disputan su paternidad. La compañía Nestlé afirma que ayudó en la evolución de la receta del pastel durante la Segunda Guerra Mundial.

Según wikipedia, la idea de crear un pastel empapado en un líquido es probablemente de origen europeo, como otras tortas similares: el pastel de ron de Puerto Rico y el tiramisú de Italia serían dos buenos ejemplos.

Para su elaboración necesitamos:

  • 4 huevos
  • 200 grs de azúcar
  • 350 grs de harina
  • 1 sobre de levadura química tipo Royal
  • 1 pizca de sal
  • mantequilla para untar el molde

Para el baño de cobertura:

  • Unos 100-150 grs de leche condensada
  • Unas 5 cucharadas de leche evaporada en gránulos
  • 200 ml de nata líquida para montar

Pasamos la harina y la levadura 3 veces por el cedazo, para que quede bien suelta y luego el bizcocho quede esponjoso.

Batimos las claras de los huevos con una pizca de sal. Agregamos el azúcar poco a poco y seguimos batiendo.

Añadimos las yemas de una en una y seguimos batiendo.

A continuación, con una espátula mezclamos la mezcla anterior con la harina y levadura. Vamos añadiendo la harina poco a poco y mezclándola bien para que quede bien integrada y sin grumos.

Echamos esta mezcla final sobre un recipiente -yo utilicé uno de cristal rectangular- previamente untado de mantequilla para que no se nos pegue el pastel.

Horneamos en un horno precalentado a 200º C durante unos 25 minutos o hasta que veamos que ya está hecho por el centro. En mi caso, quedó ligeramente hundido por el centro debido a que la temperatura fue muy fuerte al principio. Pero no os dejéis engañar por el aspecto, porque su sabor era riquísimo.

Mientras se está horneando, preparamos la cobertura de las tres leches. Para ello, mezclamos los tres ingredientes con una batidora.

Agujereamos el pastel con ayuda de un tenedor, un palillo o el pincho de una brocheta. Pequeños agujeros separados entre ellos por un centímetro más o menos. Vertimos el líquido resultante sobre el pastel, dejamos enfriar sobre una rejilla (pero con el recipiente) y tapamos con un papel film. Lo metemos en la nevera y podremos comernos el bizcocho al cabo de una hora.