La noche del día 23 al 24 de junio es la noche más corta del año, el llamado solsticio de verano y por eso es una fecha en la que el ambiente festivo está presente en muchos lugares del mundo. El fuego es un elemento clave, como queda demostrado en las fiestas de Sant Joan en Alicante, o en Cataluña con la Flama del Canigó que aviva las múltiples hogueras caseras con las que los vecinos queman los trastos de madera viejos como un ritual ancestral en el que hiciéramos desaparecer el pasado para afrontar con más fuerza el futuro.

 

En Cataluña está también muy arraigada la tradición de la Coca de Sant Joan, un bizcocho/pan dulce que se devora en las numerosas verbenas que pueblan la geografía de esta comunidad y de las que se venden a miles. Normalmente, están hechas con fruta escarchada, igual a la que se utiliza en el Roscón de Reyes, y piñones.

Como la fruta escarchada no gusta en mi casa, he optado por hacer dos versiones que sí han desaparecido. Y no sólo ha gustado a mi familia, sino también a los vecinos que la han probado en la fiesta que siempre organizamos en nuestra calle, con mesas en plena calle y música festiva. He hecho ambas cosas con masa madre siguiendo la experiencia de mi maestra Eva, de Ma petite boulangerie. La primera versión era una Coca de piñones y azúcar, mientras que en la segunda he optado por una Coca de nueces con crema de Nutella.

Los ingredientes son los siguientes:

PARA LA MASA MADRE

  • 100 grs de harina de fuerza
  • 100 grs de leche tibia
  • 25 grs de levadura fresca tipo Levital

PARA LA COCA

  • La masa madre anterior
  • 350 grs de harina de fuerza
  • 45 grs de leche
  • 2 huevos
  • 50 grs de mantequilla
  • 50 grs de azúcar
  • una pizca de sal
  • ralladura de limón
  • 1 cucharadita de agua de azahar
  • 1 huevo batido para pintar la coca
  • 50 grs de piñones
  • Nutella
  • nueces

La noche anterior mezclamos en un bol la harina, la leche tibia y la levadura con ayuda de una cuchara de madera. Tapamos con papel film y dejamos reposar toda la noche en un lugar fresco de la casa.

El día siguiente, colocamos en la cubeta de la panificadora la masa madre, la harina, la leche, los huevos, la mantequilla, el azúcar, la sal, la ralladura de limón y el agua de azahar. Ponemos en marcha el programa de amasado/levado. Al cabo de una hora lo desconectamos y vertimos la masa sobre una superficie enharinada.

Cortamos en dos partes y le damos forma de bola. Dejamos reposar durante unos 15 minutos. Ponemos cada bola sobre papel de horno en sendas bandejas y las aplanamos hasta darle la forma ovalada característica, con 1,5 centímetros de espesor. Si queda una forma rectangular, no pasa nada. Lo importante es el sabor, no la forma.

Dejamos reposar las dos masas durante una hora. Pintamos con el huevo batido y esparcimos los piñones con la coca de piñones. Podemos tirar encima azúcar ligeramente humedecido.

Para la otra coca, la de Nutella. Calentamos en el microondas unas cuatro cucharadas de Nutella con dos de mantequilla. Mezclamos y lo ponemos en una manga pastelera o una bolsa con un agujerito. Hacemos una decoración con líneas entrecruzadas y en los rombos resultantes ponemos dentro media nuez.

Los que no tengan panificadora, pueden mezclar la masa en un robot amasador o a mano. Las máquinas en este caso, lo único que hacen es ahorrarnos esfuerzo y tiempo.