El colofón de la comida de la última barbacoa fue este parfait. Un postre muy sencillo de hacer que además no requiere horno y que podéis dejar preparado a primera hora de la mañana y estará lista a la hora de la comida, o incluso podéis tener ya hecho desde el día anterior.

La definición de parfait que nos da la wikipedia es la de un postre helado, que según Jacki Passmore escribe en su libro The book of ice creams & sorbets, fue inventado en 1894. Se trata de un postre similar a la bombe. En la gastronomía norteamericana, el parfait se refiere a una combinación de frutas y helado que se sirve en vasos alargados y con claras capas superpuestas que se observan a través del cristal del recipiente.

La receta que hice yo, una adaptación de la incluida en el libro 101 barbacoas y parrilladas, no contiene helado sino mascarpone, por lo que el pastel resultante se podría decir que es primo hermano del tiramisú.

Para su realización necesitamos:

  • Una veintena de bizcochos
  • unos 125 ml de vino dulce
  • 400 grs de fresas
  • 50 grs de azúcar
  • 280 grs de queso mascarpone
  • 284 ml de nata para montar

Emborrachamos mínimamente los bizcochos con el vino dulce.

En un bol desmenuzamos con un tenedor la mitad de las fresas, a las que habremos quitado el rabito, y las mezclamos bien con el azúcar.

Batimos el mascarpone con la nata para montar hasta que adquiera consistencia. Podemos hacer esta operación con ayuda de un robot o con unas varillas.

Extendemos la mitad de los bizcochos mojados en vino dulce en el fondo de una fuente cuadrada. Cubrimos esta masa con la mitad de las fresas machacadas con el azúcar y sobre esta capa ponemos la mitad de la mezcla de mascarpone. Repetimos la operación con una capa de bizcochos, otra de fresas desmenuzadas y otra de queso.

Sobre la última capa de queso mascarpone y nata colocamos sin hundir demasiado el resto de fresas cortadas por la mitad.

Dejamos en la nevera durante al menos dos o tres horas y ya estará listo para servir.