Ültimamente me he aficionado a las cookies, no sé si por influencia de recientes viajes al mundo anglosajón, pero la verdad es que es un tipo de dulce fácil de elaborar y de cocción muy rápida que no necesita complejos procesos. Y puedo aseguraros que las galletas vuelan.
Cuando pensé en elaborar una tanda de galletas no me resultó muy difícil convencer a mi hija mayor de hacer estas cookies, que son 'double size' porque tienen un tamaño extra y con una concentración de chocolate con el que entramos en calor de cara a la Navidad. Chocoladictos no os reprimáis.
Los ingredientes son los habituales de las cookies, aunque seguramente difieren ligeramente las cantidades:
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500 grs de harina normal
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1 cucharadita de bicarbonato sódico
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1 cucharadita de levadura química tipo Royal
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1 cucharadita de sal
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220 grs de mantequilla a temperatura ambiente
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200 grs de azúcar blanco
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200 grs de azúcar moreno
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2 huevos
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1 cucharadita de extracto de vainilla
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400 grs de chocolate al 70% cacao
En un bol mezclamos primero los ingredientes secos: harina, bicarbonato, levadura y sal, los reservamos.
Mezclamos la mantequilla ligeramente derretida y los azúcares con ayuda de unas varillas eléctricas o con un robot amasador hasta que quede una mezcla lisa, aproximadamente al cabo de unos 3 minutos.
Añadimos los huevos de uno en uno hasta que queden bien integrados y a continuación agregamos la vainilla.
Mezclamos finalmente la harina en tres veces. Incorporamos los trozos de chocolate y mezclamos con una espátula.
Precalentamos el horno a 160º C si es un horno con ventilador o a 180º si es un horno convencional.
Forramos dos bandeas con papel de horno y formamos bolas de unos 60 grs cada una, aproximadamente algo más grandes que una bola de ping-pong.
Colocamos las bolas sobre el papel de horno separadas suficientemente como para que al cocerse no se junten. Las aplastamos con la palma de la mano y las chafamos haciendo un movimiento giratorio hasta que queden con un grosor de unos 4 milímetros.
Horneamos durante unos 16 a 18 minutos y cuando estén cocidas las dejamos enfriar en una rejilla.
La receta es una adaptación de unas galletas que Edd Kimber incluye en su libro The boy who bakes.




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